POLITICA LA ONDA EXPANSIVA DE CASO LOPEZ


Creen que fue incitado a salir para ocultar el dinero negro

La Justicia tiene en sus manos la posibilidad de avanzar con un inédito mani pulite de la obra pública a escala nacional. O mantener el encubrimiento.

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Foto:Cedoc Perfil

La onda expansiva de José López es mucho más grande y letal que la de Lázaro Báez. El empresario santacruceño era un recaudador familiar, de comarca; López en cambio era el engranaje clave que colocó Néstor Kirchner para absorber dinero negro de las grandes empresas de la obra pública a lo largo y ancho de la Argentina. Hizo enriquecer a intendentes y gobernadores que formaron parte de los negocios. Y conoce la identidad de cada uno de los grandes empresarios que le pagaron un 20% para quedarse con licitaciones, en vez de competir y ganar por eficiencia. La Justicia tiene en sus manos la posibilidad de avanzar con un inédito mani pulite de la obra pública a escala nacional. O mantener el encubrimiento.

A diferencia de Julio De Vido, el temperamento de López era conocido en el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner por sus alteraciones, su inestabilidad y sus explosiones de maltrato. Era tan dócil hacia arriba como abusivo hacia abajo. No hubo sorpresa entre quienes lo conocían cuando desde la Justicia trascendió que había reclamado estupefacientes. Las perturbaciones lo dejan como un testigo incontrolable; un estado psicológico que multiplica el nerviosismo entre los protagonistas de sus secretos. No sólo en el ámbito político.

La idea extendida en el gobierno y en el peronismo es que López fue empujado a actuar. El interrogante principal es si fue impulsado intencionalmente, para atraparlo con las manos en la masa, o si un conocedor de sus secretos intentó ayudarlo al advertirle que iban en busca del dinero y sin querer lo hizo caer en el peor de sus tropiezos. El agravamiento de sus alteraciones en los últimos meses ayudó a provocar una reacción intempestiva.

Si fue incitado para cometer un error, la mirada apunta hacia los servicios de inteligencia. Si intentaban hacerle un favor, como sostienen en el Gobierno, la voz vino de Comodoro Py.

La velocidad de la reacción policial también motiva sospechas. ¿Existe un seguimiento sobre los funcionarios del gobierno anterior? La búsqueda de elementos para probar un delito puede llevar a cometer otro.

La reacción de Cristina Kirchner y Julio De Vido repitió la misma estrategia que habían probado con Lázaro Báez. Buscaron advertir que si se abre la olla de López, otros poderosos pueden resultar afectados. En la desesperación buscan cómplices que los ayuden a frenar las investigaciones. De ahí que CFK apuntó a quienes le habían pagado a López, en alusión a los empresarios, y De Vido le recordó al presidente de la Cámara de la Construcción, Juan Chediak, los negocios compartidos. La última esperanza de Cristina Kirchner es que el temor a la apertura de la Caja de Pandora lleve a unos y otros a preferir el silencio. Todo lo contrario a lo que la mayoría de la sociedad anhela.



Damian Nabot