POLITICA LA QUINTA DE OLIVOS, PRACTICAMENTE VACIA

Cristina Kirchner se prepara para los últimos días en la Casa Rosada

Desde el 6 de noviembre que no participa de la campaña. Por estos días acondiciona un departamento en Buenos Aires para estar cerca de su familia.

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Foto:Cedoc

A Cristina Kirchner le quedan 19 días como “dueña” de la Casa Rosada. Estuvo sentada en el sillón de Rivadavia durante ocho años. Desde el 6 de noviembre que no aparece en la campaña. Se corrió para no restarle votos a su candidato, Daniel Scioli. Desde entonces, pocas veces pisó la Casa de Gobierno. Estuvo más recluida en la Quinta de Olivos, y los fines de semana, en Santa Cruz. La residencia presidencial está semivacía por la mudanza. Tendrá que dejarla el 10 de diciembre (aunque posiblemente lo haga antes), cuando le coloque la banda presidencial a su sucesor.

Dónde va a vivir todavía es una incógnita. La revista Noticias publicó que parte de la mudanza fue a parar al histórico departamento de los Kirchner en Recoleta, sobre la calle Uruguay. Tendrá, para el descanso, su residencia de El Calafate –su lugar en el mundo– y, por si acaso, su casa en Río Gallegos. Propiedades no le faltan: también tiene inmuebles en Puerto Madero. Lo cierto es que tiene a su hija Florencia y a su nieta Helena en la Ciudad, instaladas en el barrio porteño de Constitución. Y Máximo, su otro hijo, pasará al menos cuatro días a la semana en Buenos Aires, ya que asumirá su banca de diputado. Eso hace que sea difícil imaginarla lejos de la familia.

En las últimas dos semanas CFK se la pasó mascullando bronca contra La Cámpora, la agrupación que lidera su hijo, porque no movilizó para la convocatoria al Obelisco en contra de Macri y por la decisión de Axel Kicillof de sacarse una foto con la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde.

Si bien no hizo actos ni cadenas nacionales, utilizó la red social Twitter para defender el modelo y pedirles a los argentinos que no cambien cuando vayan a las urnas. También recordó a su difunto esposo, Néstor, en el Día de la Militancia, y atacó al juez federal Claudio Bonadio por el allanamiento al Banco Central.

El entorno que la acompaña hasta el final está integrado por el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini (candidato a vicepresidente), Máximo, Axel Kicillof, Eduardo “Wado” de Pedro y Julián Alvarez. Se irá con los “pibes” de La Cámpora, a los que decidió darle cargos, poder y estructura en los últimos años de su gobierno.

Entre sus medidas finales están pasar personal a planta permanente (aparecen designaciones casi todos los días en el Boletín Oficial) y preparar un paquete de leyes que incluyen la creación de una YPF para Río Turbio, así como la participación en las ganancias de los empleados de empresas telefónicas y de televisión. En la oposición no descartan que firme algún decreto polémico antes de abandonar el poder.

Su último tramo del gobierno se caracterizó por el desbande. No puede, y tal vez no quiere, controlar a Aníbal Fernández, su jefe de Gabinete, que dispara con “fuego amigo” a la campaña de Scioli cada vez que tiene oportunidad. No controla a Florencio Randazzo, su ministro del Interior, que también ataca al gobernador bonaerense. Tuvo que intervenir para que su bloque de diputados le votara los nombramientos en la Auditoría General de la Nación (AGN). Y ahora, su principal preocupación es la Justicia. Hay varias causas abiertas en su contra, entre ellas, la de Hotesur, que involucra tanto a ella como a su hijo.

Esta es quizás la mayor obsesión de la jefa de Estado, que –ya sin poder– deberá defenderse en los tribunales. Aunque intentó que la causa pasara al sur, no lo consiguió.

En tanto, Cristina Kirchner pasará el fin de semana en Santa Cruz junto a Florencia y Helena. Votará en Río Gallegos. Y volverá a Olivos para seguir los resultados del ballottage.



Mariano Confalonieri