POLITICA

Cristina llegó a Cuba y ya avisó que mantendrá el bajo perfil

Arribó a La Habana con una comitiva integrada, entre otros, por su hija Florencia Kirchner. Capitanich enfrenta una prueba de fuego al frente del Gobierno.

Foto:AFP

Cristina Kirchner llegó ayer a Cuba junto a una comitiva integrada, entre otros, por su hija Florencia, para participar de una reunión con mandatarios de la región, agrupados en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac). Pero lo que dejó atrás al irse de Buenos Aires fue un panorama de incertidumbre. Mañana, cuando ella siga en La Habana, las casas de cambio de la city porteña pondrán la cotización del dólar oficial en las pizarras y la gente podrá, después de mucho tiempo, volver a comprar la divisa para ahorro o turismo con menos restricciones. La gran incógnita es el precio que alcanzará el billete verde.

Será una prueba de fuego para el nuevo esquema de Gobierno, con la cara visible del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. Y que mantendrá a la Presidenta con apariciones esporádicas.

El precio del dólar no es la única duda que dejó la medida tomada por CFK. La industria del acero, por ejemplo, está paralizada por el momento. Este mes, Techint decidió dolarizar el precio de la chapa: la vende a las empresas al tipo de cambio oficial, que después del viernes no se sabe cuál es. Lo mismo ocurre con la cal, un insumo vital para la obra pública.

El desconcierto no sólo pega en ciudadanos y empresarios. También en el mundo político. Un puñado de intendentes se reunió el viernes con el titular del Ente Regulador de la Electricidad (ENRE), Ricardo Martínez Leone. En ese encuentro, el comentario más extendido fue que no hay interlocutores con la Casa Rosada. “Y eso que en estos 20 días pasó de todo”, dijo uno de ellos a PERFIL. La preocupación de los caciques del Conurbano es la falta de luz, la inflación, el desempleo y la inseguridad. “No podemos hablar de esto con nadie del Gobierno y eso nos asusta”, graficó el mismo jefe comunal. Antes, un interlocutor frecuente con los intendentes era el ministro de Planificación, Julio De Vido. Es cierto, también, que el estilo de gestión cambió radicalmente. La jefa de Estado aparece sólo para anunciar buenas noticias y manda a su jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, a poner la cara ante los medios todos los días, incluso cuando las noticias no son alentadoras. Y ese modelo, según creen en la Casa Rosada, será permanente, hasta que deje su sillón, el 10 de diciembre de 2015. “No sabemos si es para preservar su imagen o su salud, o las dos cosas”, especuló a este diario un funcionario kirchnerista.

Entre los miembros del gabinete resaltan las contradicciones del relato. Lo que antes estaba mal, o sea, devaluar, ahora está bien. Lo que antes era la solución, es decir, el cepo cambiario, ahora dejó de serlo. Y nadie sabe explicar a ciencia cierta por qué. 

La inflación. Capitanich analizará esta semana distintas cadenas de valor y se reunirá con las cámaras empresarias para que se respeten los acuerdos de precios. El temor no es irracional. Ayer, el empresario de supermercados, Alfredo Coto, advirtió que la flexibilización del cepo cambiario puede hacer “oscilar” los precios del acuerdo que las cadenas hicieron con el Gobierno. El secretario de la Unión Industrial y diputado massista, Ignacio de Mendiguren, afirmó que si no hay medidas antiinflacionarias que acompañen la morigeración del cepo habrá aumentos de precios. La fragilidad del acuerdo es un problema: dispara los pedidos de los gremios en las paritarias, además de perjudicar el bolsillo de los argentinos.

Por otra parte, existe la convicción entre secretarios y ministros de que a la Presidenta le está costando encontrar un punto intermedio: o no habla, o habla siempre. Ahora, eligió mantenerse a un costado salvo excepciones. Una teoría que se escucha en los pasillos de la Casa Rosada es que ese esquema de gestión le sirve para sostener una adhesión del 25 por ciento que, después de 12 años al frente del poder, la ayuda a mantener la gobernabilidad. Los mismos secretarios y ministros que piensan eso también creen que CFK debe sellar un acuerdo con la liga de gobernadores –para eso, se supone, lo puso a Capitanich en el gabinete– con el objetivo de que no se le diluya su poder. Sellarlo implica, además de escucharlos.

Cristina Kirchner no tiene reelección y eso se está convirtiendo en un problema para el oficialismo. La debilidad se nota, por ejemplo, en las retenciones al campo. El Gobierno quiere aumentarlas, pero admite que no tiene “espaldas” para hacerlo. Los tiempos cambian.

 

Otro rival para Scioli

La excusa: apoyar al gremialista Víctor Santa María para que presida el PJ porteño (aunque aclaró que respaldará al candidato de la presidenta Cristina Kirchner). El objetivo real, posicionarse políticamente para competir en la carrera hacia la Presidencia en 2015. Julián Domínguez, titular de la Cámara de Diputados de la Nación, castigó duro al gobernador bonaerense Daniel Scioli, durante un encuentro en Mar del Plata. Del kirchnerismo le empezaron a surgir rivales al mandatario, que ya no oculta sus aspiraciones para suceder a Cristina, pero que es resistido por el ultrakirchnerismo, que se niega a entregarle “el modelo”. Cuando le preguntaron los medios marplatenses por Scioli, el diputado nacional respondió: “A mí no me representa y no es mi candidato. Prefiero a un candidato que tenga unidad básica, que tenga militancia política, que tenga experiencia en la pelea política, a mi personalmente no me representa”, advirtió Domínguez.
El presidente de la Cámara de Diputados se anotó, hace rato, en la contienda electoral. Al igual que el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Los dos bonaerenses critican a Scioli cada vez que pueden, pero hasta ahora no lo habían hecho con tanta dureza. Domínguez afirmó que el peronismo es “una fábrica de candidatos”. Concluyó: “En Argentina, a los candidatos no lo ponen los medios”. Otro mensaje para el gobernador.


Mariano Confalonieri


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