POLITICA ENTREVISTA AL JEFE DE GABINETE

“Cristina, Massa y Randazzo vienen de la misma matriz de lo peor del PJ bonaerense”

Dice que el Gobierno nunca subestimó a la ex presidenta, aunque le ve “nulas chances” de ganar las elecciones. Y opina que el líder del Frente Renovador es “poco confiable”.

Estratega. El hombre más influyente del Gobierno trabajó en el armado de listas de Cambiemos.
Estratega. El hombre más influyente del Gobierno trabajó en el armado de listas de Cambiemos. Foto:Juan Obregon

Al entrar al despacho de Marcos Peña, lo primero que se ve es un bol de vidrio con caramelos masticables Sugus sobre una mesa ratona. Allí también suele haber un frasco con frutos secos. “Es muy temprano, no lo llenamos aún”, se ríe Peña, cerca de las 9 de la mañana del jueves, antes de arrancar la entrevista con PERFIL.

—¿Qué escenario imagina en la Provincia, en tercios o de polarización con el kirchnerismo?

—Al igual que en el resto del país, hay una mayoría que apoya el cambio. Después hay una minoría dividida en distintas ofertas electorales, que quiere volver a una expresión política que gobernaba en el pasado.

—¿Cómo evalúan el lanzamiento de Cristina?

—Siempre dijimos que tenía una porción del electorado que se identificaba con ella. Que era muy crítica de este Gobierno y que era natural que alguna oferta política representase eso. No compartimos para nada esas ideas muy paternalistas y casi autoritarias de que posiciona a un candidato o a otro. Esta es una Cristina que intenta camuflarse en un nuevo diseño pero cuyo contenido es el mismo de siempre: lo peor del PJ bonaerense, La Cámpora.

—Pero CFK tiene un voto duro, ¿en cuánto lo estiman?

—No sé cuál es el porcentaje pero claramente es una minoría, que tiene nulas chances de convertirse en una mayoría. La mayoría quiere que los problemas que no se solucionaron en estas décadas se empiecen a solucionar. Hay una provincia devastada por malos Gobiernos peronistas.

—¿No es peligroso para el Gobierno plantear un escenario de todo o nada?

—No estamos planteando la elección a todo o nada. La mayoría de los argentinos respalda este proceso de cambio, que surgió de abajo para arriba. Los argentinos se rebelaron contra un destino mediocre. Contra la idea que tenés que estar gobernado por gente que no es buena, o que se dedica a robar.

—¿Ubica en un mismo casillero a Randazzo, Massa y Cristina?

—Los tres vienen de la misma matriz sistémica de lo peor del PJ bonaerense que ha gobernado la Provincia en los últimos treinta años. Expresan otras ideas, han estado enfrentándose y muchas veces con contradicciones. Con matices, al final del día, todos se igualan al kirchnerismo.

—Como repite Macri, ¿para usted también es “ventajita Massa”?

Es una persona poco confiable, porque no pudo sostener en un año y medio un compromiso de verdad para ayudar a que la Argentina salga de los problemas. Aporta, después se contradice porque lo marca mucho la especulación política. Y eso se nota. Es menos confiable que otros, que a veces nos podemos equivocar, pero decimos la verdad.

—¿Qué le preocupa más al Gobierno de acá a las elecciones?

—Nuestro foco principal es que la dinámica de la campaña no detenga el proceso de transformación. Los problemas son muy grandes y muy urgentes, arrancando por la pobreza y el vínculo siguiente que es generar empleo.

—¿El desalojo de esta semana en la 9 de Julio fue un golpe de efecto en campaña?

—No pensamos así. Desarrollamos una mesa de trabajo con los gobiernos de la Ciudad y de la provincia para trabajar en el orden urbano. Allí trabajó muy bien la Policía de la Ciudad.

—¿Creen que esa violencia pueda trasladarse al Conurbano?

—El discurso kirchnerista es violento y antidemocrático. Cristina ha tenido una actitud claramente antidemocrática en este año y medio porque para ella la democracia empieza y termina en ella. No cree en las instituciones, lo demuestra en su discurso en el que incita a situaciones de escraches, de confrontación, que es todo armado, todo trucho como fue el kirchnerismo siempre. Es muy obvio que todo es una gran puesta en escena, como siempre fue el kichnerismo. Rechazamos la lógica de la violencia para hacer política.

—Usted ha planteado que la economía ya arrancó, pero los datos de las últimas semanas siguen dando muy mal.

—El indicador que marca el crecimiento de la economía ha dado positivo en los últimos tres trimestres, lo que indica que salimos de la recesión. Eso no quita que sea un proceso en marcha desparejo en varios lugares y en diversos sectores de la economía. Pero estamos en el camino correcto.

—¿Cómo explica entonces la suba del desempleo?

—Desde el primer día dijimos que el mercado laboral tiene enormes problemas después de cinco años de estancamiento. Había mucho trabajo informal y muchos sectores con mayor dificultad, como los jóvenes. Los empleos que se perdieron en la recesión del año pasado ya se han recuperado según los indicadores oficiales, y el crecimiento de la economía va a ayudar a empujar el empleo.

—Si el 80 por ciento del mercado interno se basa en el consumo, que sigue en retroceso aún con respecto al 2016, ¿no hay algo que corregir?

—Lo que falla es una economía que esté basada en un 80 por ciento en el consumo. La Argentina está empezando a crecer a partir de la inversión y del ahorro, lo que vuelve sustentable un modelo de desarrollo a veinte años. Ese nivel de consumo se basó mucho en que sufran otras variables.

—Teniendo en cuenta el mensaje de la deuda en plena campaña electoral, y más allá de las explicaciones técnicas, ¿era el momento de lanzar un bono a cien años?

—Tenemos la responsabilidad de gobernar en una situación muy frágil. Este bono permite diversificar la cartera y que el país siga bajando la tasa. Eso permite más créditos hipotecario y para Pymes. Está claro que el bono pueda ser contracultural en algunos términos, pero esta idea de falso nacionalismo que se instaló con el kirchnerismo de vivir de lo nuestro, de olvidarnos del mundo, de que toda deuda es mala, lo único que genera es más pobreza.

—¿Cuánto gana Durán Barba?

—Ya contesté esa pregunta. Toda la plata que sale de jefatura de gabinete está transparentemente comunicada. Jaime es una persona muy amiga nuestra, que ha ayudado mucho a construir un pensamiento sobre lo que pasa hoy con el votante. Las decisiones políticas las toma el Presidente y la conducción política. A veces se busca sobredimensionar el peso de una decisión para tratar de bajarle el precio político a este espacio.

—Durán Barba le dijo a PERFIL que Cristina era “temible” porque los copia. ¿Coincide?

—A Cristina nunca la subestimamos. Como tampoco subestimaríamos a ningún ex presidente que tuvo su influencia; Menem salió primero en 2003 después de estar preso. No es muy sorprendente que un ex presidente tenga su liderazgo.


Odebrecht y las “operaciones” de la Justicia

—Odebrecht aceptó que pagó coimas y a la vez es socia de tres empresas en la obra del Sarmiento, entre ellas una del primo del Presidente. ¿Hay posibilidad que Ángelo Calcaterra no lo supiese?

—Ese es un tema de la justicia.

—Pero él es el primo del Presidente.

—No es parte del Gobierno.

—¿Por qué no intentaron sacar a Odebrecht cuando reconoció que pagó coimas?

—No manejamos el sector privado.

—Pero podrían haber frenado la obra.

—No hay elementos específicos hasta ahora sobre esa obra que nos consten.

—¿Cuánto incidió el Gobierno en la salida de Odebrecht de la obra del Sarmiento?

—No nos metemos en esa discusión.

—¿Por qué se iría de una obra millonaria?

—Es una decisión de la empresa.

—¿Por qué no empezaron de inmediato a auditar para saber si había sobreprecios?

—Desde el primer día reclamamos que la Procuración acelere la investigación. Si el Poder Judicial tiene interés en saber la información de Odebrecht, tienen que responderlo ellos. Pareciera que quieren armar operaciones para dilatar, pero ya encontramos la forma para acelerarlo.



Federico Águila y Ezequiel Spillman