POLITICA

Cristóbal se queda sin competencia en la Ciudad

El gobierno de Macri dejó caer las concesiones de las cinco salas porteñas y frenó la licitación que promovía la Nación. 

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Foto:Cedoc

El gobierno porteño dio un paso al costado y dejó caer la concesión de los cinco bingos de la Ciudad, que esta noche deberán cerrar sus puertas. La medida intenta poner a resguardo de críticas a Mauricio Macri y deja sin competidores en el manejo de las apuestas en la Ciudad al empresario Cristóbal López, que controla los casinos de Puerto Madero y las tragamonedas del Hipódromo de Palermo.

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Los cinco bingos de la Ciudad funcionan desde el 19 de diciembre último con una prórroga en el contrato de concesión y mantienen una deuda con Lotería Nacional de 130 millones de pesos ya que no cumplen con el pago del canon desde 2009. Lotería había intentado realizar una nueva licitación pero el GCBA logró frenarla la semana pasada con una denuncia penal contra este organismo. Y ayer fracasó una reunión para destrabar el conflicto porque ningún representante del Instituto de Juegos y Apuestas porteño se presentó al cónclave con Lotería y el sindicato de trabajadores de casinos y bingos. Con este escenario, unos 300 afiliados quedarán en la calle el domingo y el secretario general del sindicato, Ariel Fassione, anticipó que tomarán las salas.

La Ciudad se negó a dar curso a todas las opciones que se barajaron: prorrogar las actuales concesiones o llamar a una nueva licitación. La medida, en definitiva, también favorece a López que, pese a que intentó sin éxito quedarse con los cinco bingos, al menos logró asegurarse que en el distrito no tendrá competencia.

Macri –dicen fuentes involucradas en el caso– “se saca varios problemas de encima”, y “apuesta a sentarse a discutir” con el Zar del Juego en 2016 “nuevas condiciones del negocio”. Hasta ayer, Lotería Nacional y el gobierno porteño se endilgaban mutuamente las responsabilidades. Y ambos tienen parte en este final. A menos, eso entienden fuentes del sector. Por un lado Lotería mantuvo –increíblemente– las licencias a empresas que acumularon durante años una deuda millonaria. Y por el lado del gobierno porteño creen que recién cambió de postura tras las críticas de Michetti al juego.

En caída. De ser un gran negocio, los bingos pasaron a ser un problema. La proliferación de tragamonedas (en Palermo, casinos flotantes y salas del Conurbano) afectó la actividad. La licitación no sólo prohíbe instalar tragamonedas en su interior sino también su expansión. La distribución de los ingresos se destina en un 64% al programa de premios, 6% para el Ministerio de Desarrollo Social, 6% para la Ciudad, 6% para Lotería Nacional, 1,8% para entidades de bien público y el restante 16,2% para los agentes operadores. Esto significó un ingreso para las empresas que los operan de $ 61 millones en 2010, $ 62 millones en 2011, $ 72 millones en 2012 y $ 95 millones en 2013.



Patricio Navarra