POLITICA TRAS LA INCORPORACION DE ROSATTI


Debut de la Corte con dureza y debate interno

Lorenzetti vio reducido su poder con los nuevos jueces y terminó por apoyar los fundamentos de Highton de Nolasco. La deliberación fue más extensa que de costumbre. Ahora se definen como “un poder más”.

Otro aire. Cambió el funcionamiento del Tribunal ahora que son cuatro jueces. El lunes se incorporará Carlos Rosenkrantz, el último de los nuevos integrantes.
Otro aire. Cambió el funcionamiento del Tribunal ahora que son cuatro jueces. El lunes se incorporará Carlos Rosenkrantz, el último de los nuevos integrantes.
Foto:CIJ

La Corte Suprema demostró que en su interior se respira un aire diferente desde la designación de Horacio Rosatti y Carlos Ronsenkrantz, quien recién jurará el lunes. El nuevo juego interno demostró que se redujo el poder de Ricardo Lorenzetti, su presidente, y el hecho de que haya habido tres opiniones distintas a la hora de sacar el fallo es una prueba de los nuevos tiempos de discusión interna. En la política lo leen como el efecto “(Miguel) Pichetto”: “Recuperé la libertad de pensamiento”, había dicho el senador cuando Cristina Kirchner dejó el poder.

La multiplicación de jugadores en la Corte hizo que las decisiones sean más horizontales que verticales. La Corte decidió resaltar en su fallo la división de poderes. “Dejó de ser un contrapoder para pasar a ser un poder más del Estado”, opinó una fuente que recorre los pasillos del tribunal.

El cambio de interlocutores del Gobierno para con la Corte fue una mala jugada del Ejecutivo. Terminó por generar un teléfono descompuesto.

Los ministros de la Corte recibieron la asesoría legal de once secretarios letrados. Se cruzaron llamados durante el fin de semana previo y se reunieron el miércoles a las seis de la tarde. Luego, se quedaron hasta la medianoche en sus despachos. Es la primera vez en mucho tiempo que los integrantes del máximo tribunal se retiran del Palacio casi al día siguiente de haber comenzado su jornada: señal de los nuevos tiempos.

Los ministros escriben sus fallos en dos partes. Los fundamentos y la parte resolutiva. Redactar los argumentos les lleva aproximadamente dos días. Llamativamente, el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, no había escrito el suyo hasta el momento de la reunión de acuerdos del jueves y al final apoyó los fundamentos de Elena Highton de Nolasco. Se entendió que Lorenzetti esperaba un fallo más favorable al Gobierno y de ahí la demora de su definición.

Lorenzetti también está atravesado por la prédica de Elisa Carrió, la aliada de Cambiemos, que prepara un juicio político en su contra.

La parte resolutiva fue firmada por todos los ministros de manera consensuada. Normalmente, cuando uno está en contra, firma en disidencia. Esta vez, no las hubo. En todo momento, los cuatro miembros del tribunal buscaron unanimidad para evitar especulaciones. En Tribunales creen que, más allá de su enojo, Macri fue el responsable de la sorpresa: cambió los operadores varias veces y algunos de sus asesores hasta se presentaron como interlocutores y no lo eran realmente.

En la Corte incluso recuerdan que Juan Carlos Balbín, el procurador del Tesoro, le advirtió a Macri que podría haber unanimidad en un fallo duro contra el Gobierno. Pero los mensajes cruzados de otros asesores hicieron que el Presidente desestimara la advertencia. No lo creyó real. “A Balbín le tiraron el paciente cuando ya estaba en coma cuatro”, graficó una fuente del Palacio de Justicia.

Habrá que ver si la Corte a partir de su nueva composición se pone más dura a la hora de marcarle límites al Gobierno. O si, en cambio, fue un caso aislado. Lo concreto es que le propinó un revés a Macri y por ahora disfruta de aires nuevos.