POLITICA

Del altar con Jelinek a la cárcel, los lujos de los que se "liberó" Fariña

El valijero K tenía una vida de ensueño con fama, fortuna y cerca del poder. "Encontré la libertad estando preso", le dijo a Perfil.com.

Autos de lujo, casas de ensueño, viajes a cualquier parte del mundo. Así vivía Leonardo Fariña, el valijero que llegó a "pesar la plata" y a "tenerlo todo". Pero que, según le reconoció esta semana a Perfil.com, cometió un grave error: "Me subí a una Ferrari y me creí Dios, era un boludo".

Fariña reconoció haber manejado toda la contaduría del holding de Lázaro Báez, sospechado testaferro de Néstor Kirchner. En una cámara oculta con Periodismo Para Todos manifestó que era el "autor intelectual" de las rutas de blanqueamiento de dinero presuntamente proveniente de la corrupción K.

Nadie sospechaba de sus negocios como contador hasta el 28 de abríl de 2011, cuando se casó con Karina Jelinek, una de las modelos más famosas del país. Es que poco tiempo después de conocerla, el empresario le propuso matrimonio a la vedette con un anillo de Tiffany's valuado en 40.500 euros.

Se anotaron en el registro civil de Coronel Díaz y Berutti el 27 de abril de 2011. La fiesta fue en el lujoso Tattersall de Palermo, y costó unos 350.000 dólares. Ese día hubo fuerzas de seguridad federales custodiando el casamiento, lo que dejó en claro que alguien poderoso estaba detrás del flamante esposo.

Fariña vivía con Jelinek en un exclusivo departamento en Barrio Norte, sobre la avenida del Libertador, donde la modelo vivió hasta 2014, cuando se tuvo que ir por un embargo. Fue la propia Jelinek la que abrió las puertas de la exclusiva vivienda, para la Revista Caras, en 2011.

El departamento tenía un living de 70 metros cuadrados y Karina solía mantenerlo con velas encendidas y bombones en las mesitas. También podían verse dos pequeños sillones con la firma de Jean-Paul Gaultier, en forma de sidecar, en pana colorada, con respaldo en plata y dos ruedas.

En el señorial comedor, con mesa de vidrio y sillas tapizadas en gobelino negro, descansa una gran araña, que diseñó la propia modelo.

La pasión de Fariña, sin embargo, siempre fueron los autos. El valijero K ostentaba arriba de los mejores autos del mundo: desde una camioneta todoterreno BMW X6 hasta una Ferrari negra en la que dijo sentirse "Dios". Ahora lo ve un poco distinto: "En realidad era un boludo".

De golpe, Fariña lo perdió todo. A nivel público lo hizo el 13 de abríl de 2013, cuando Jorge Lanata reveló La Ruta del Dinero K. Desde ese momento, se empezó a quedar sin nada: primero se separó de Jelinek, después fue embargado por una causa de evasión fiscal, que lo tiene en la cárcel hace dos años.

Curiosamente, en una entrevista exclusiva con Perfil.com, el valijero K dijo que recién estando preso pudo "encontrar la libertad".



Redacción de Perfil.com