POLITICA BAJO LOS EFECTOS DE LAS PASO

Desconcierto en la Rosada por la falta de señales

Funcionarios que trabajan en la campaña no reciben directivas de qué hacer o cambiar de cara a octubre y se extiende la ansiedad. Zannini no pudo conformar a un grupo de intendentes molestos con La Cámpora.

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El resultado de las primarias dejó a Cristina Kirchner con una sensación de bronca, pero no despertó en ella una reacción. Según confirmaron varias fuentes gubernamentales a PERFIL, la jefa de Estado no da señales ni le dice a nadie cómo encarar esta etapa de la campaña de cara a las elecciones generales de octubre.

Escasean los interlocutores entre los intendentes, gobernadores y la Casa Rosada. Las únicas cartas que tendría para mostrar Cristina serían algunas medidas económicas que la acerquen un poco a la clase media. Pero en las segundas y terceras líneas del Gobierno reina el desconcierto y la ansiedad por la falta de directivas.

Esta semana hubo una reunión de un puñado de intendentes del Conurbano (entre los que estuvieron Julio Pereyra, Alberto Descalzo, Raúl Othacehé y Hugo Curto) con el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini. Le pidieron que bajaran las listas colectoras de Nuevo Encuentro, porque –aseguran– le restan votos y generan confusión. El funcionario no los dejó conformes: dijo que la respuesta final la dará CFK. El hecho de que quien los reciba sea Zannini también genera disconformidad, porque los jefes comunales saben que el secretario recela de la estructura tradicional del PJ y es más amante de los movimientos transversales, como La Cámpora.

Para colmo, la agrupación juvenil es el blanco de los jefes distritales. Dicen que sobre ella recayó la logística de la campaña y que los resultados demuestran el fracaso de los militantes conducidos por Máximo Kirchner.

Los números vaticinan que la brecha entre Massa y el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, se ampliará el 27 de octubre.

Para varios funcionarios del gabinete eso dejará más débil a Cristina, que no sólo no tendrá reforma constitucional para una re-reelección, sino que además podría perder algunos escaños en el Senado.

Le quedarán dos años duros para gobernar. Mientras tanto, el peronismo ya empezó a discutir si el sucesor en 2015 es Massa o Scioli. El gobernador, al exponerse, es el que toma más riesgos, porque si la derrota es paliza pagará un alto costo político.

Sin directivas, se suceden cosas que perjudican al oficialismo. Lo describe un funcionario del gabinete K: “Cristina dice que quiere hablar con los titulares, y ordena que le respondan a un suplente, como Lanata”. Agrega: “Reúne a los empresarios para discutir un pacto social mientras La Cámpora acorrala a LAN para que se vaya de la Argentina; humilla a Daniel Scioli hasta el cierre de listas y ahora lo trata como un estratega; la oposición pide la presidencia de la Cámara (de Diputados) y nosotros respondemos que hay un intento de golpe institucional. Le estamos errando al debate”. Todas esas cosas generan más rechazo de la clase media, que en las primarias inclinó la balanza a favor de Massa. Eso y otras perlitas, como haber comparado a Argentina con Australia y Canadá, perjudican al oficialismo. “Fue como lo de destacar los votos en la Antártida y en la comunidad qom”, graficó otro funcionario. La ilusión de algunos optimistas en La Rosada es llegar al piso y al techo de los 30 puntos en la provincia de Buenos Aires. Mientras, pasa el tiempo y la estrategia para lograrlo no aparece.



Mariano Confalonieri