POLITICA


Designan a un exTBA investigado por la tragedia de Once en Transporte

Víctor Alejandro Heinecke fue directivo de la empresa de los Cirigliano. Estuvo procesado y luego fue sobreseído. 

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Foto:Cedoc

El Ministerio de Transporte que conduce Guillermo Dietrich se vio envuelto de críticas, especialmente desde los familiares y amigos de la tragedia de Once, tras la designación de Víctor Heinecke como Subsecretario de Planificación y Coordinación de Transporte.

Víctor Alejandro Heinecke fue procesado en la causa como director suplente de TBA, empresa responsable del accidente que dejó 51 víctimas fatales. Luego, fue sobreseído por el juez Bonadio por falta de pruebas. 

En el Boletín Oficial publicado el 15 de junio se anuncia que “por decreto 777/2016, el presidente Mauricio Macri designó como Subsecretario de Planificación y Coordinación de Transporte (retroactivo al 1° de marzo) al Ingeniero Victor Alejandro Heinecke (DNI N°21.109.775). Su cargo es subsidiario de la Secretaría de Planificación de Transporte del Ministerio de Transporte de la Nación”.

Poco tardó en llegar el repudio de los familiares y amigos de las víctimas de la tragedia de Once: "El ahora Subsecretario formó parte de la mesa chica que decidía sobre el manejo de TBA. Tuvo injerencia directa en la desastrosa gestión en las líneas Sarmiento y Mitre y estuvo estrechamente vinculado a todos los directivos condenados por la masacre previsible del 22 de febrero de 2012. Por lo tanto tuvo, como funcionario de la empresa del Grupo Cirigliano, responsabilidad, por acción o por omisión, por complicidad o por conveniencia, en el vaciamiento y desmantelamiento de la línea Sarmiento, y en la utilización espúrea de los fondos públicos. Y todos sabemos que esa indolencia se pago con sangre de inocentes", dice una parte del comunicado oficial.

Paolo Menghini, padre de Lucas, una de las víctimas de la tragedia de Once, aseguró a Perfil.com que "no es una cuestión de legalidad, sabemos que Heinecke fue sobreseído, es una cuestión de ética pública del Estado, de respeto a lo que pasó. El tipo estuvo en el directorio de una empresa corrupta y responsable de la muerte de 51 inocentes. Es innecesario tal nombramiento".

Con respecto a la decisión del Ministerio de Transporte, Menghini asegura que "tienen todo el derecho a nombrarlo, así como nosotros también tenemos derecho a dudar de si Heinecke está capacitado. Y la ciudadanía debe saber quién es. Me cuesta creer que el Estado contrate a alguien sin saber quién es, pero si no lo sabían, ahora lo saben".

Sin respuesta. Durante dos días, Perfil.com intentó comunicarse por todos los medios con el ministro Dietrich y su entorno, que optó por no dar declaraciones de los antecedentes de Víctor Heinecke.

La carta completa:

Con mucha indignación hemos conocido el nombramiento de Víctor Heineke como Subsecretario de Planificación y Coordinación de transporte, teniendo como una de sus responsabilidades formular un Plan Nacional de Transporte. El apellido Heineke es muy conocido para los Familiares y Amigos de las víctimas de la Tragedia de Once. Fue uno de los tantos directores que el condenado Sergio Claudio Cirigliano tuvo a su alrededor, mientras se dilapidaban los dineros de la Nación, mientras dejaban a los usuarios abandonados, mientras se llenaban los bolsillos, mientras la tragedia se acercaba. Heineke fue uno de los que silenció, de los que no quiso ver, mientras Cirigliano y Jaime hacían de la corrupción y el delito su modo de administración preferido. Heineke fue procesado y sospechado en un primer momento por el Juez de Instrucción Cluadio Bonadío. Luego se le dictó la falta de mérito y el posterior sobreseimiento. Y somos respetuosos de la decisión tomada por la Justicia. Pero tenemos memoria. El ahora Subsecretario formó parte de la mesa chica que decidía sobre el manejo de TBA. Tuvo injerencia directa en la desastrosa gestión en las líneas Sarmiento y Mitre y estuvo estrechamente vinculado a todos los directivos condenados por la masacre previsible del 22 de febrero de 2012. Por lo tanto tuvo, como funcionario de la empresa del Grupo Cirigliano, responsabilidad, por acción o por omisión, por complicidad o por conveniencia, en el vaciamiento y desmantelamiento de la línea Sarmiento, y en la utilización espúrea de los fondos públicos. Y todos sabemos que esa indolencia se pago con sangre de inocentes. Seguramente recibamos una respuesta conocida: es un hombre libre de culpa y cargo. Y la conocemos, porque fue la misma respuesta que el ex ministro Randazzo nos dió cuando cuestionamos el nombramiento del procesado ex interventor de la CNRT Antonio Sicaro. Volvemos a decir lo mismo que en ese momento: no es de derecho que estamos hablando, sino de ética. El ahora funcionario no puede hablarnos de valores, ni de obrar en función del bien común ni de las necesidades colectivas. y los argentinos necesitamos ejemplos, no lo contrario. Tenemos todo el derecho a dudar de su idoneidad, y tenemos también la potestad de preguntarnos si era imprescindible para el Ministro Dietrich nombrarlo. ¿Sabía de estos antecedentes? ¿Entonces porqué el nombramiento? ¿No lo sabía? Ahora lo sabe. Y nosotros repudiamos con toda nuestra fuerza que parte del destino del transporte vuelva a manos de alguien tan cercano al condenado por administración fraudulenta y estrago culposo por la muerte de 52 inocentes, Claudio Cirigliano. Los nombramientos en puestos públicos deben ser intachables, deben ser un ejemplo, deben ser incuestionables, deben ser respetados, pero también respetuosos de todos los ciudadanos. Y lo que fue publicado en el boletín oficial va en contra de todo eso. El apellido Heinecke es otro de los tantos que remite a la tragedia de Once. ¿Queremos cambiar? Entonces, cambiemos. Pero que ese cambio no sea solo palabras en discursos. Que sean hechos, que sea una realidad tangible. Que el Estado no tenga un solo funcionario sinónimo de corrupción, de desidia, de muerte. Cambiemos. Que ningún despacho del Estado Nacional sea ocupado por ex directivos, o ex gerentes vinculados a empresas que generaron muerte. Cambiemos. Que no haya mas familiares que, como nosotros, tuvimos que soportar el intento, por parte del gobierno kirchnerista, de poner a un procesado como Sicaro y varios integrantes de su familia en cargos públicos. Que podamos sentir que este Gobierno es distinto al que se fue. Nombramientos como el de Heinecke nos deja muchas dudas de que algún día, todo cambie para mejor. Y tenemos todo el derecho de sentirnos así.

(*) De la redacción de Perfil.com | Twitter: @Juliandimperio



Julián D'Imperio(*)