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Diez analistas le pusieron, en promedio, un 6 al primer año de Macri como presidente

Hubo coincidencias en que la herencia recibida fue clave para compensar los problemas en la gestión. Pero que el año próximo ya se verá obligado a mostrar mejores resultados. La política social, la única con continuidad.

Dibujo de Temes
Dibujo de Temes Foto:Pablo Temes
Mauricio Macri disparó la idea cuando, ante una consulta periodística, dijo que calificaba su primer año de gestión con un 8 (ocho). La reacción fue inmediata y desde todo el arco político llovieron otras calificaciones, que iban desde el 0 (cero) al 10 (diez). PERFIL decidió consultar a diez especialistas para que analizaran el primer año de gobierno de Cambiemos, en cinco materias diferentes. Y fueron más críticos: el promedio le da un 6 (seis).

La mayoría de las notas positivas tienen un sustento común que le permite a Macri quedar bien parado: la comparación con el gobierno de Cristina Kirchner. En Economía, Relaciones Exteriores, Seguridad y la política institucional, los analistas consultados coinciden en destacar el quiebre con lo hecho con anterioridad.  Esa particularidad favorece al Presidente en su primer año de gestión, pero promete dejar de ser una variable para el año siguiente. La “pesada herencia”, en este sentido, matiza las lecturas sobre determinados retrasos, ya sea en materia económica (la falta de reacción de la actividad) o en el combate contra el narcotráfico, por ejemplo.

Distinto es el caso de la política social, donde el análisis unánime es que el Gobierno decidió mantener los programas que venía aplicando el kirchnerismo. Aunque no todos ven esa situación de la misma manera. Eduardo Chávez Molina, investigador del Instituto Gino Germani-UBA, cree que si no se hubieran mantenido esas políticas, “estaríamos en una situación muy complicada”. Además, es muy crítico del “cambio de paradigma” que considera que busca instalar el PRO en esta materia. “Es la idea de no dar más el pescado sino las cañas de pescar, pero sin decir en qué parte del río podrán pescar, qué tipo de caña y qué tipo de pescado pueden sacar”, arguye.

En cambio, Fabio Quetglas, experto en desarrollo territorial, considera que el nuevo paradigma fue el que instaló el kirchnerismo, con la “multiplicidad de planes”, todos “muy estructurados con las organizaciones sociales”. Avala que el cambio no haya sido brusco, pero considera que una vez que la economía repunte el Gobierno debería aplicar una política “más sofisticada”, que es lo que plantean sus funcionarios.

En materia económica, precisamente, los economistas Martín Tetaz y Maximiliano Castillo coincidieron en los elogios y varias de las críticas. A Macri le tira para abajo la calificación que la economía todavía no se haya reactivado como esperaba y que la inflación todavía sea un tema no resuelto. Los problemas para aplicar las subas de tarifas fueron uno de los exámenes reprobados.

La vuelta de Argentina al mundo, como lo presenta el Gobierno, es uno de los exámenes en los que mejores resultados tuvo Macri. Pero el traspié de haber apoyado a Hillary Clinton frente a Donald Trump empañó la calificación final. Esa es la postura del analista Rosendo Fraga. Rafael Gentili, del Laboratorio de Políticas Públicas, es más crítico, en especial por las internas “infantiles” dentro de Cancillería y la “falta de liderazgo” hasta que terminó la carrera por la elección del secretario general de la ONU.

En el plano institucional, también se ve un discurso renovado, pero con grises en su aplicación. El gran desafío para el Presidente es poder ratificar esas buenas intenciones en el transcurso de la gestión.

En Seguridad, tanto el abogado Guillermo Serpa Guiñazú como el ex comandante general de Gendarmería José Spadaro están de acuerdo en que las intenciones del Gobierno, por lo menos desde lo discursivo, son acertadas. El primero, sin embargo, se muestra más pesimista respecto de las posibilidades de que esos cambios se concreten.