POLITICA


El ajedrez de Macri: mover a Susana Malcorra sin entregar las Malvinas

La jugada para lograr protagonismo en la ONU. El temor a un acuerdo secreto con Gran Bretaña por la soberanía de las Islas.

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Foto:Cedoc

El presidente Mauricio Macri está jugando por estas horas una crucial partida de ajedrez sobre el tablero mundial. Pero el deseo de impulsar la candidatura de Susana Malcorra para la Secretaría General de las Naciones Unidas podría tener un impensado impacto en el histórico reclamo argentino por la soberanía de las islas Malvinas.

Malcorra tiene una carrera brillante en la diplomacia de las Naciones Unidas, donde trabajó por 12 años. Fue directora de Operaciones del Programa Mundial de Alimentos entre 2004 y 2008. Luego fue secretaria general adjunta del Departamento de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno, donde se desempeñó hasta 2012. Y, finalmente, se convirtió en la jefa de Gabinete del secretario general Ban Ki-moon, hasta el 10 de diciembre de 2015, cuando fue convocada por Macri para conducir el Palacio San Martín.

La jefa de la diplomacia argentina, no quedan dudas, tiene un gran aval para ser la sucesora del surcoreano desde el 1° de enero de 2016. Pero, para alcanzar su objetivo, Malcorra debe lograr dos condiciones: obtener la mayoría en el Consejo de Seguridad de la ONU y que ninguno de los miembros permanentes vote en contra. Si tan solo un país de los cinco grandes se opone, el camino de la canciller estará clausurado.

El mismo reglamento de la Asamblea General indica que el Consejo de Seguridad debe presentar al candidato para que luego sea votado en sesión privada y secreta. Por lo tanto, Malcorra solo podrá ser secretaria general de las Naciones Unidas si Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia, China y Francia la apoyan.

Y es en Gran Bretaña donde se plantea el principal obstáculo. ¿Por qué apoyaría el gobierno británico a una candidata de Argentina a convertirse en nada menos que la principal funcionaria del principal organismo internacional donde se discute la soberanía de las Malvinas?

Malcorra jura que ese tema no fue tratado en la reciente reunión que mantuvo con su colega británico, Philip Hammond. En cambio, aclaró que solo se avanzó en los temas en común: cooperación en el Atlántico Sur, la promoción de inversiones y lucha contra el crimen organizado. Ambos cancilleres se encontraron hace cinco días en Londres y la reunión representó el primer encuentro entre funcionarios de tan alto nivel de Argentina y Gran Bretaña en 15 años.

Curiosamente, la cumbre se produjo muy pocos días antes de que Argentina oficializara que Malcorra competirá por la ONU.

Es en ese marco, donde hay que prestar atención a las recientes declaraciones que Malcorra hizo a la prensa, en particular, una extensa entrevista que concedió al diario Clarín en Londres, donde la canciller ha pasado los últimos días.

La estrategia de Malcorra sobre Malvinas podría resumirse en dos puntos:

1. Encapsular Malvinas (una fórmula que recuerda la figura del “paraguas” utilizada por el menemismo)

“(Con Gran Bretaña) tenemos lo que yo como ingeniera digo, el principio de Paretto: hay un 80% de cosas en las cuales estamos de acuerdo y siempre hay un 20% en el cual no estamos tan de acuerdo. La ventaja con Gran Bretaña es que sabemos cual es ese 20%: son las Malvinas. Entonces, en lugar de dedicar todo nuestro tiempo a ese 20%, vamos a trabajar y producir resultados en el 80%. En el caso de Malvinas, nosotros tenemos un mandato claro, definido por la Constitución. Entonces ni siquiera hay un signo de pregunta respecto de si esto es o no es un tema prioritario para nosotros. Pero también reconocemos que, con esta retórica enormemente agresiva que hemos tenido en los últimos tiempos, no se ha avanzado en ningún resultado concreto, no nos ha servido a los efectos de estar más cerca de una solución”.

2. Sumar a los kelpers a la mesa de negociación (algo que también hizo el menemismo)

“A medida que avanzan los tiempos, y hay un mayor reconocimiento a la participación de los pueblos, hay un mayor reconocimiento a la participación de la sociedad civil en distintas formas, uno puede ir pensando en opciones de aperturas. No tengo ninguna sobre la mesa en este momento. Pero sería flexible a decir: ‘a ver, escuchemos y pensemos abiertamente’. (…) Vamos a pensar en la gente, en las personas. Una de las cosas que yo quiero resaltar es que, hoy por hoy, no hay ningún impedimento por parte de la Argentina en que los isleños tengan autorización para viajar y para volar en cualquier momento que necesiten, particularmente si hay una emergencia. Pero, de repente, hay cosas que podemos hacer para flexibilizar y facilitar eso aún más. Entonces parte de lo que debemos trabajar en los próximos meses es precisamente en que cosas puntuales. Que pueden ser pequeñas grageas. Nada va a ser una enorme política de estado, podemos trabajar para facilitar esta apertura”.

No está mal, nada mal, que se recuperen las relaciones con Gran Bretaña. Argentina debe superar el conflicto más importante para su diplomacia a través del diálogo. Pero tratándose de un tema tan importante, no debe quedar ninguna duda de lo que se está negociando.

Algo de eso planteó recientemente el ex canciller Dante Caputo en una columna titulada “La oportunidad de Malcorra”, publicada en el diario La Nación. “La campaña que implica hablar con cada uno de los países para obtener el apoyo llevará, lógicamente, a un encuentro con el Reino Unido. Esa reunión no debería convertirse en una negociación en la cual la cuestión Malvinas esté en el centro de la discusión. La Argentina deberá reafirmar su posición sobre la solución diplomática y eventualmente avanzar hacia alguna idea innovadora que cuente con apoyo del gobierno y la mayoría de la oposición. Me parece indispensable que en esas reuniones estén presentes dos miembros de la oposición parlamentaria. Los motivos son sencillos de imaginar: todo acuerdo de palabra debe tener testigos que aseguren su cumplimiento y conviene que en un tema de esta naturaleza haya una representación más amplia que la del gobierno. Un procedimiento sencillo que dará seguridad para el Reino Unido y para la Argentina”.

Nunca antes en la historia de la ONU, un argentino logró convertirse en secretario general de las Naciones Unidas. Se trata de un lugar de mucho prestigio para nuestra diplomacia. Pero es también un premio que no debe lograrse a cualquier precio.

Macri debe pensarlo muy bien antes de mover a su Dama.



Rodrigo Lloret