POLITICA

El Balotaje y el golpe de Estado: los modos en que una minoría puede acceder al poder

La sumatoria de votos de los partidos minoritarios pueden impedir el triunfo del partido mayoritario y pueden definir el rumbo del país.

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Foto:Télam

Los Golpes de Estado son utilizados por la minorías para alzarse con el poder tanto en la Argentina como en diversos países del mundo. Pero el sistema electoral conocido como "balotaje" es un mecanismo democrático que permite también que las minorías puedan sumar fuerzas para impedir que el partido de la mayoría popular llegue al gobierno.

Cuando la dictadura militar del general Agustín Lanusse no tenía más remedio que abandonar el poder producto de las luchas populares, impuso el sistema "balotage" como último recurso para birlar el gobierno al peronismo. Un aluvión de votos lo impidió.

Fue Ricardo Alfonsín, el gran estadista, claro exponente de las clases medias argentinas, quien impuso el sistema en cuestión. A Carlos Menem y al peronismo en 1994 no les importó el cambio del sistema electoral en la nueva Constitución Nacional obsesionados por la reelección.

El dirigente radical con una mirada a futuro impuso varios puntos en la carta magna que perjudicarían en el tiempo al partido mayoritario y a las provincias: el tercer senador nacional, la elección de Jefe de Gobierno porteño y el sistema electoral francés conocido como "balotage".

Con estos tres puntos liquidaron el sistema federal y obstaculizaron que la mayoría pueda ser gobierno, si no logra una mayoría absoluta

De esta manera, la sumatoria de votos de los partidos minoritarios pueden impedir el triunfo del partido mayoritario. Eso es el "balotage".

En los Estados Federales no se utiliza el "balotage". Por ejemplo en los Estados Unidos, como en nuestro país (hasta la reforma de 1994) se votaban representantes al Colegio Electoral por provincia. La importancia del sistema elegido es básico para el resultado final. Con Colegio Electoral, hoy no tendríamos segunda vuelta. La Argentina Federal y la importancia de la provincias estaría equilibrada ante el poder centralista de Buenos Aires. El partido mayoritario deberá contar con una mayoría absoluta para ganar a las minorías. Raro sistema democrático donde partidos que sacan 2, 3 o 5 por ciento puedan definir el rumbo del país.

* Ex Director del Cabildo Nacional y Fundador el INADI



Víctor Ramos (*)