POLITICA LO QUE VIENE EN EL PROGRAMA

El conductor va contra Capitanich pero evita imitar a la Presidenta

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Foto:Cedoc

Marcelo Tinelli se tomó finalmente su tan esperada venganza después de quedarse fuera del Fútbol para Todos por diversas desinteligencias en el corazón del Gobierno, esencialmente por las discusiones con La Cámpora. Lo llamaron, le ofrecieron todo y lo dejaron afuera en un lapso de pocas semanas. Y esta semana demostró que, al menos, guarda cierto rencor con algunos sectores del oficialismo.

Después de disparar muy duro contra el Gobierno, quejándose de la imposibilidad de comprar dólares, de las trabas en las importaciones y de saludar como sus “amigos” a Sergio Massa y a Daniel Scioli, a partir de mañana volverá a mostrarle los dientes al kirchnerismo. Cada crítica en tono de humor que disparó el lunes pasado –fueron mensajes en realidad– estuvo guionada previamente. Nada fue casual ni espontáneo.

Mañana volverá con los mensajes. Pondrá al aire al personaje con mayor cargo dentro del Gobierno después de Cristina: imitará a Jorge Capitanich. El jefe de Gabinete llegará con unos logos de marcas conocidas para jugar con Tinelli. Es una ironía más sobre el fracaso de las negociaciones de Fútbol para Todos luego del desacuerdo sobre el logo que identificaría al proyecto (La Cámpora no estuvo de acuerdo con el que había propuesto el conductor). No será muy duro con él, pero mostrará a Capitanich con dificultades para transmitir los actos de Gobierno.
Esta semana también saldrá al aire, dependiendo del rating y de los tiempos televisivos, la imitación del diputado del Frente Renovador, Sergio Massa. Hablará poco, será gracioso, estará “agrandado”  y llegará con su mujer, Malena Galmarini, que retará a Tinelli a los gritos.

La gran pregunta es por qué finalmente el conductor decidió no imitar a Cristina Kirchner como lo hizo otras temporadas con su “Gran Cuñado”. En su productora argumentan cuestiones artísticas y poco creíbles. Que no hay un buen imitador y que, por ejemplo, Martín Bossi, que ya la había imitado, ahora no quiere. No es toda la verdad: Tinelli pidió no ridiculizar a la Presidenta, al menos en los primeros programas.

Podría funcionar como un herramienta de presión política y también como un reaseguro para que el nuevo dueño de su productora, el empresario del juego Cristóbal López, no lo presione con los contenidos políticos dentro de su programa. Si Marcelo no está cómodo, aparece Cristina. Pero también hay una decisión editorial: “No nos vamos a burlar de ella en un momento de debilidad”, aseguraron los productores y niegan las versiones de que el propio López pidió que no no hayan personajes de la familia presidencial en el programa: ni Cristina, ni Máximo, ni Florencia.



Lucas Morando