POLITICA ASCENSO Y CAIDA DE AMADO BOUDOU

El DJ de Mar del Plata que se ganó la confianza de Cristina Kirchner

Saltó de la Anses a Economía, y de ahí a ser vice. La convenció a CFK de estatizar las AFJP. Su derrumbe lo encuentra aislado políticamente.

de derecha a izquierda. Arriba, en sus tiempos juveniles en la UPAU, rama estudiantil de la UCeDé. El año pasado, con las patas en la fuente de Plaza de Mayo, con D’Elía y Esteche.
de derecha a izquierda. Arriba, en sus tiempos juveniles en la UPAU, rama estudiantil de la UCeDé. El año pasado, con las patas en la fuente de Plaza de Mayo, con D’Elía y Esteche. Foto:cedoc perfil
“Presidenta, el mundo no va a volver a ser lo que fue. Tenemos que ir por las AFJP”, le planteó Amado Boudou a Cristina Kirchner en 2008. Ahí, cuando dirigía la Anses y todavía era un apadrinado del jefe de Gabinete Sergio Massa, Aimé compró su pasaje hacia las grandes ligas del kirchnerismo: el Ministerio de Economía en 2009 y la vicepresidencia en 2011. Pero sobre todo le sirvió para ganarse la confianza y el respeto de la ex presidenta. “Por eso yo lo valoro tanto a Amado. Porque fue él el que vino a traerme esa idea”, confesaría Cristina Kirchner años después.

La ocurrencia de estatizar el sistema de jubilaciones tuvo, en escala macroeconómica, toda la audacia y el desparpajo que Boudou había mostrado a lo largo de su aventura vital. Y a su vez le abrió la puerta hacia un mundo de oportunidades que, una vez fuera del poder, habilitaría el actual desenlace judicial. Más que preso, Boudou está desprestigiado, al punto de que Cristina Kirchner ahora se limita a repudiar el (como mínimo sorprendente) procedimiento de su detención.

Los que se animan a defender explícitamente al ex vicepresidente son dirigentes casi tan parias como él: Luis D’Elía y Fernando Esteche. Con ambos compartió emprendimientos políticos marginales y, el año pasado, una escena al borde de lo bizarro en la fuente de Plaza de Mayo. Uno de los pocos cristinistas que ayer decidió bancarlo fue Andrés Larroque, aunque lo hizo citando aquella iniciativa de 2008. “Amado preso. Macri ejecuta la venganza de las AFJP”, tuiteó el camporista.

Su actual soledad es hija directa de su trayectoria, hecha de golpes de astucia individual. A diferencia de la militancia orgánica de Massa en la juventud de la UCeDé, el paso de Boudou fue más fugaz. Mientras estudiaba Economía en la Universidad Nacional de Mar del Plata (donde obtuvo un promedio de 8,19), coqueteó con la Unión para la Apertura Universitaria (UPAU), brazo político de la UCeDé en los centros estudiantiles de las facultades.

Después, haría un máster de Economía en el CEMA, cuna universitaria de la ortodoxia neoliberal. Y muchos años más tarde, ya instalado como habitante de Puerto Madero, los Wikileaks lo definirían como el funcionario kirchnerista más “pronorteamericano”. Pero lo cierto es que ninguno de esos dos hechos, en apariencia contradictorios con su posterior identidad nac & pop, alcanzan para definirlo cabalmente.
Pintón, motoquero, entrador y coleccionista de guitarras eléctricas, en Mar del Plata manejó y fue DJ del exitoso boliche costero Frisco Bay. Produjo recitales masivos, con bandas de la talla de Virus y Los Violadores como invitadas. Y tras un paso breve por la gerencia de una empresa de recolección de basura, arribó a Buenos Aires en 1997. A los 35 años, recién mudado a la Capital, Aimé no tenía un peso.
Gracias a un amigo de la Facultad de Ciencias Económicas, entró a la Anses en 1998. Ahí ascendió a buen ritmo, hasta convertirse en una suerte de mano derecha de Massa. A principios de 2008, antes de asumir como jefe de Gabinete de Cristina Kirchner, el tigrense lo eligió como su reemplazo al frente de la Anses. Meses más tarde, llegaría el llamado de Massa a la Presidenta: “Acá Amado se volvió loco y quiere contarte una idea”.


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