POLITICA

El dolor en la Corte Suprema por la muerte de la "Reina de los hoyuelos"

Los ministros del Máximo Tribunal homenajearon con emotivos mensajes a la jueza Carmen Argibay.

Foto:DyN

"La reina de los hoyuelos", le decía Carlos Fayt, ministro de la Corte Suprema y su profesor en la facultad de derecho a Carmen Argibay Molina. "La primera mujer en asumir en la Corte en  democracia", sintetizó hoy Ricardo Lorenzetti, presidente del Máximo Tribunal al despedirla. Fayt, de 95 años, mandó una carta y explicó que "fue su mejor alumna" y que siempre la recordará con su sonrisa.

Los ministros se mostraron conmovidos y resaltaron que seguirán su legado de independencia judicial y se comprometieron tanto Elena Highton de Nolasco, Ricardo Lorenzetti, Enrique Petracchi, Juan Carlos Maqueda y como Eugenio Zaffaroni, muy emocionado. "Nuestro compromiso de que se cumplan todos los proyectos de Carmen", resaltó Lorenzetti.

A Carmen la llamaron para juzgar a las víctimas del genocidio de Japón contra mujeres, es decir, para juzgar al emperador Hirohito, ya que los soldados tenían derechos al descanso y utilizaban a las campesinas porque les parecía normal que los soldados tuvieran un momento de recreación y descanso para lo cual tomaban como esclavas sexuales a las mujeres del lugar, las llevaban a prostíbulos. "Este juicio concientizó al mundo entero sobre este fenómeno, y  nuestra Carmen participó de este proceso de enjuiciamiento", expresó Elena Highton de Nolasco.

Los recuerdos. "Ha sido una gran amiga, una jueza de poner el pecho y trabajar, se arremangaba las manos y salía a trabajar", explicaba una de sus más cercanas colaboradoras. "Ha sido fiel a sí misma, ha obrado de acuerdo a sus convicciones, costara aquello, lo que costara, y este valor incalculable es uno de sus mayores huellas con las que pinceló su vida desde que arribó a la Facultad de derecho con 16 años, en el Tribunal Penal de la Haya y en el Máximo Tribunal, 'constitución bajo el brazo', como decía ella", afirmaba la penalista Marta Nercellas, amiga de Argibay y miembro de la AMJA.

"Ha sabido cultivar amistades y ha derribado muros en el poder judicial, un espacio machista y conservador en el que se destacó por su revolución intelectual, fue una precursora, una persona que vivió acorde a sus valores, su legado es inmenso porque bregó la justicia independiente y no permitió que nadie influyera en sus votos, e incluso se ha excusado ante alguna situación que pudiera subjetivizarla", explica Nercellas.

"Carmen Argibay era una persona simple y honesta que cuando ganó por muchos votos su postulación para el Tribunal Penal de la Haya, para el cual yo la propuse, me preguntó '¿pero esto significa que me tengo que ir a vivir allá?', mire la simpleza de una mujer grande como ella", resaltó el presidente de la Auditoría General de la Nación, Leandro Despouy.

“Fue una entrañable amiga, fiel a sus convicciones y preocupada por ayudar a los que necesitaban. Bregó por la independencia de los poderes y ha dado cátedra en cada fallo porque siempre se destacó por su precisión. La vamos a extrañar porque ha sido especial, amiguera, de buen humor, le gustaba hacer chistes”, explicó el presidente de la Asociación de Magistrados Luis María Cabral. "Nos mandaba mails con chistes y estaba al tanto de todo", señalaba, emocionado, Cabral -con quien compartió años de amistad-.

Sus colaboradores estaban muy sentidos y se mimetizaban con los familiares. "Carmen era única, nos exigía mucho y nos daba lo mejor de ella, la vamos a extrañar porque era como una madre", expresó una de sus secretarias.

"No le quedó nada pendiente porque su lucha seguirá", explicaron sus amigos que ayer la recordaron en un reconocido restaurante de Buenos Aires al que Carmen Argibay asistía con frecuencia, sobre todo los viernes al mediodía con sus amigas, y brindaron por ella con una copa de champagne.

(*) Especial para Perfil.com.



Natalia Aguiar