POLITICA

El fin de la inocencia

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Y llegó el tiempo de guardar los globos de colores. En dos semanas, Mauricio Macri asumirá como presidente. Lo esperan una ristra de urgencias económicas, como la búsqueda de fondos para equilibrar el déficit fiscal, mejorar las condiciones de competitividad de la Argentina, aumentar el ingreso de divisas para sostener el crecimiento, reducir los niveles de desigualdad y fortalecer las reservas del Banco Central para evitar turbulencias financieras.
La claridad del triunfo es el combustible que le entregaron los votantes para avanzar con sus proyectos en el Congreso a pesar de la debilidad de sus bloques parlamentarios. Son los pasos que deberá acertar en su primer año de gracia, cuando la sociedad se inclina por castigar a quienes cruzan obstáculos en el camino del ganador. Los primeros gestos en estudio en el nuevo gabinete macrista apuntan a marcar diferencias con el ciclo kirchnerista.  Sirve sólo para los primeros meses.
La Argentina avanzó ayer hacia una nueva transición presidencial en paz, con el singular condimento de la alternancia en el poder. Un gran paso frente a su historia de crisis sistemáticas. Que lo normal se vuelva cotidiano eleva las expectativas de la sociedad. Son aquellas que desde ayer se vuelcan sobre Macri. Más altas que las enfrentadas por sus antecesores.

Damián Nabot