POLITICA

El gobernador Urribarri y Hebe unidos por el fútbol y la buseca

Rodeado del grupo de Madres de Plaza de Mayo, el gobernador de Entre Ríos presenció el partido agónico de la selección.

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Foto:Cedoc

El gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, el candidato preferido junto con Aníbal Fernández para suceder a Cristina para Hebe de Bonafini, disfrutó y sufrió el último partido de la selección argentina cocinando buseca nacional y popular.

Rodeado del grupo de Madres de Plaza de Mayo que acompañan a Bonafini desde hace más de 30 años, Urribarri gritó el agónico gol de Ángel Di María acompañado de sus colaborares intentando olvidar las inundaciones que afectan a su provincia. Uno de los gobernadores más cercanos a la Presidenta expresó en las redes sociales que el encuentro fue "una caricia al alma compartir el partido de nuestra selección argentina con las Madres de Plaza de Mayo". Por esas horas, otra Madre de Plaza de Mayo, Marcela Brizuela de Ledo, continuaba recabando información y pruebas para averiguar qué pasó con su hijo Alberto Agapito Ledo desaparecido durante la última dictadura militar. Su hija, Graciela, está convencida que el actual jefe del Ejército y colaborador en las villas de Hebe de Bonafini, César Milani, tuvo que ver en la desaparición de Alberto. 

"Por Evita, por Perón, por Néstor, honremos su memoria defendiendo las banderas de nuestro pueblo defendiendo al gobierno de Cristina" twitteo Urribarri antes de que comenzara el sufrido triunfo del seleccionado argentino. "La buseca puede esperar" informó tres horas después cuando el equipo capitaneado por Lio Messi empezaba a disputar el alargue suplementario contra Suiza.

En el encuentro entre Urribarri y Bonafini también estuvo presente Daniel Narezo, gerente del bar de las Madres "El revolucionario" y actual director de Radio Madre. También fue de la partida el prensa de Bonafini, el quilmeño Gonzalo Seoane, nombrado tras el escándalo en Sueños Compartidos por expreso pedido del senador Aníbal Fernández. En las paredes del comedor se observan fotografías, justamente, de la construcción de viviendas del ambicioso proyecto de inclusión social que dejó a miles de trabajadores en la calle y cientos que aún hoy reclaman por la correcta liquidación de sus haberes y aportes jubilatorios impagos. 

Así como en 1978, mientras millones de argentinos festejaban los goles de Mario Kempes, la familia de Ledo hoy siente algo similar. La indiferencia del poder. Incluso de otras Madres de Plaza de Mayo que hace años se codean con el poder político por convicción y conveniencia.



Luis Gasulla