POLITICA PRO VS K

Pelea entre el PRO y los K por el control político de 800 municipios

A las 14 comienza la reunión para que Verónica Magario (La Matanza) asuma al frente de la Federación Argentina de Municipios. Casa Rosada quiere boicotearla.

Magario y Vidal
Magario y Vidal Foto:Dyn
Quitarle poder a los kirchneristas que no se alinean. Esa parece ser la estrategia del gobierno nacional con la Federación Argentina de Municipios (FAM) que agrupa casi 800 municipios de todo el país. Es que a partir de las 14 comenzará en Costa Salguero la reunión para que asuma Verónica Magario (La Matanza) como nueva jefa de la federación en reemplazo del histórico Julio Pereyra, de Florencio Varela.

Pero la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, le bajó el pulgar y el PRO hará todo lo que pueda para vaciarle el acto. La mandataria cree, con cierta razón, que en ese municipio se refugiaron los más fieles a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. 

En eso vienen trabajando desde hace meses Sebastián García de Luca (viceministro del Interior) y Lucas Delfino (Subsecretario de Gestión Municipal), los enviados del ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Hoy se verá si los intendentes del PJ más "dialoguistas" aceptan dejarla sola a Magario o no. 

La lupa estará puesta en Gustavo Menéndez (Merlo), Martín Insaurralde (Lomas de Zamora) y Gabriel Katopodis (San Martín). Ya tienen asegurado que ningún jefe comunal de Cambiemos aprobará la asunción de la kirchnerista, pero es una incógnita saber que pasará con varios peronistas.

"Esto es minuto a minuto", señalaron desde el entorno de Magario a Perfil.com, dando cuenta que la rosca política seguirá sin pausa para lograr que la intendenta del municipio más grande del país asuma al frente del poderoso espacio, sobre todo pensando en las elecciones de 2017.

El gobierno quiere un esquema de presidencias rotativas por un año y no tendría problema que alguien del PJ sea elegido primero. El límite es que "no sea K". En caso de que Magario asuma de todas maneras, el plan B es asfixiar economicamente la Federación y deslegitimar su consagración, según estimó Ámbito Financiero.