POLITICA ELECCIONES

El Gobierno cree que lo peor ya pasó y acelera obras para la campaña

Las señales: caída de la pobreza, ciertas señales de una leve reactivación, más un repunte en la imagen de Mauricio Macri.

Agenda. El Presidente intensificó sus apariciones públicas.
Agenda. El Presidente intensificó sus apariciones públicas. Foto:presidencia

En Casa Rosada aseguran que lo peor ya pasó. Si bien no es la primera vez que lo afirman a lo largo de los últimos 16 meses, esta vez le suman algunos datos a su optimismo: caída de la pobreza, ciertas señales de una (leve) reactivación, más un repunte en la imagen de Mauricio Macri. A caballo de ese entusiasmo, el Presidente y su ancho de espadas electoral, María Eugenia Vidal, buscan dar pelea en el conurbano bonaerense. En adelante, Macri visitará una vez por semana algún municipio de la Provincia y otro del interior. Desde el Gobierno empujan un shock de obras, con eje en la tercera sección electoral, para apuntalar el despliegue presidencial. Sólo en Transporte, a cargo de Guillermo Dietrich, la inversión proyectada para el Gran Buenos Aires es de $ 168.100 millones, desde ahora y hasta 2019. Esa cifra se divide en tres ítems: ampliación de la red de Metrobus ($ 4.600 millones), pavimentación y otras obras chicas ($ 3.500 millones), más la extensión y acondicionamiento de los trenes metropolitanos ($ 160 mil millones), especialmente el soterramiento del ferrocarril Sarmiento.

El Ministerio del Interior, manejado por Rogelio Frigerio, a su vez impulsa otro paquete de obras para el Conurbano: agua, cloacas, vivienda y rutas. El foco está puesto en la tercera sección electoral, con La Matanza como protagonista, donde votan más de 4 millones de personas y Cambiemos anda flojo en las encuestas. Allí, Aysa tiene 38 obras en marcha o agenda, por más de $ 6 mil millones.

En el lapso de una semana, Macri encabezó actos dedicados centralmente hacia los votantes bonaerenses. Sólo, o en compañía de Horacio Rodríguez Larreta y de Vidal, visitó una fábrica de helados en Malvinas Argentinas, inauguró un Centro de Trasbordo en Constitución (usado en gran medida por bonaerenses), y bailó cumbia con una jubilada al terminar un acto en San Isidro. En adelante, explorará al menos una vez por semana el Conurbano. Ahí profundizará su tono desafiante hacia el kirchnerismo y de preocupación sensible hacia los sectores populares.

A menos de cinco meses para las PASO, desde Casa Rosada designaron a sus representantes en ese ámbito, en el que se coordinará la estrategia de campaña. Bajo la mirada omnipresente de Marcos Peña, los elegidos son el subsecretario de Vínculo Ciudadano, Guillermo Riera, quien maneja la comunicación virtual y abandonaría su cargo; el secretario de Voluntariado y Movilización (a cargo de los timbreos), Federico Morales; el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis; y el presidente del PRO, Humberto Schiavoni.

Sin definiciones sobre las candidaturas, lo único consensuado en Cambiemos es el eje de campaña: machacar con el contraste entre pasado (kirchnerista) y futuro (macrista). Y aunque Cristina Kirchner no se postule, y sus adversarios bonaerenses sean Daniel Scioli o Florencio Randazzo, el Gobierno prácticamente no alterará su guión preescrito. 



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