POLITICA EL ROL DEL MEXICANO DAVID MARTINEZ

El Gobierno sigue de cerca el nexo Telecom-Clarín

En el gabinete desconfían de la relación entre el magnate y el Grupo. Son socios en Cablevisión, pero ahora competirían en telefonía móvil. Las sospechas de la industria. 

Foto:AFP

Hay un hombre que por estas horas genera inquietud en las filas del Gobierno. Se trata de David Martínez, socio minoritario del Grupo Clarín en Cablevisión, y quien probablemente quedará ratificado en el corto plazo como el nuevo controlante de Telecom Argentina. En el gabinete tienen las mismas dudas que abundan en el mercado de los medios y las telecomunicaciones: ¿el magnate mexicano es socio o competidor del multimedios?

Los funcionarios que aplican las políticas de Mauricio Macri en el área de comunicaciones están mirando con atención los próximos pasos que tome Martínez. Y el objetivo que aseguran tener es evitar la cartelización en el mundo de la telefonía celular. Hoy Telecom (Personal), Telefónica (Movistar) y el otro mexicano, Carlos Slim (Claro), se dividen el mercado casi en tercios iguales. La entrada de Clarín en Nextel, empresa que viene en caída en los últimos años, es vista con beneplácito en el Gobierno, porque aspiran a que logre romper con ese escenario y genere mayor dinamismo en la industria.

Sin embargo, una eventual fusión entre Telecom y Nextel, como amplios sectores están especulando que podría suceder, tiraría por la borda ese nuevo escenario que se plantean en el Gobierno. “Estamos mirando con atención, queremos ver si realmente están distanciados con Clarín como aparentan o si siguen siendo socios”, confesó una fuente gubernamental. Es que las especulaciones tienen su razón de ser: Martínez tiene el 40% de las acciones de Cablevisión, y en plena guerra del multimedios con el kirchnerismo, el mexicano presentó ante la Afsca un plan de adecuación voluntario a la Ley de Medios. Sobre ese plan se montó el grupo cuando se vio obligado, por los fallos judiciales en contra, a presentar una propuesta. Ya en ese momento los que algunos interpretaban como una pelea entre socios otros lo veían como una estrategia (al estilo policía bueno, policía malo).

Hacia mediados del año pasado, Martínez seguía negociando con el kirchnerismo para que le aprobaran la compra de Telecom, mientras que en el grupo Clarín decidían avanzar con la adquisición de Nextel para entrar en el mercado de la telefonía celular. En esa asamblea, el mexicano se opuso, ya que temía que eso le dificultara sus negociaciones con el Gobierno. Finalmente, la extinta Aftic le rechazó la compra de Telecom, algo que ahora está pidiendo que reconsidere el nuevo Enacom (Ente Nacional de Comunicaciones) del macrismo.

En ese camino, el magnate ya tuvo, por lo menos, dos encuentros con funcionarios: Oscar Aguad, ministro de Comunicaciones, y Miguel De Godoy, titular del Enacom. Allí, Martínez se habría mostrado de acuerdo con que hay que evitar la cartelización, aunque también habría dejado cierto escepticismo. Cada vez que es consultado, el empresario se muestra dispuesto a vender su parte de Cablevisión si la autoridad regulatoria se lo pide (ya se lo había planteado también al kirchnerismo). Respecto de una eventual fusión con Nextel, deja trascender una posición negativa, algo que también sostienen en el Grupo Clarín. No obstante, el resto de la competencia duda y cree que los últimos pasos sirvieron para dar los primeros pasos hacia la fusión.

Macri se queja de los celulares

Los problemas para mantener una conversación por teléfono celular en la Argentina también tienen en vilo al propio Mauricio Macri. En las últimas semanas, el Presidente viene quejándose con sus interlocutores por las dificultades de terminar una llamada completa sin que se corte, algo que escala como uno de los principales reclamos de los usuarios. Y los que más sufren las arremetidas son los funcionarios vinculados al área de las telecomunicaciones. El ministro Oscar Aguad, por ejemplo, es una de sus principales víctimas. “Ministro, siguen andando mal los celulares”, escuchó la semana pasada en el teléfono. Quien le hablaba era Macri. No era la primera vez que lo escuchaba quejarse por ese tema: apenas unos días antes ya habían hablado del tema cuando mantuvieron una reunión cara a cara, sin teléfonos de por medio.



Gabriel Ziblat