POLITICA FRANCISCO ECHARREN, SECRETARIO DE VIVIENDA

El intendente K que se fue con Vidal: “Encaró decisiones que Scioli no tomó”

Fue electo en 2015 en Castelli con el sello del FpV y estaba encolumnado con De Vido. Dice que La Cámpora lo “odió siempre” pero que otros jóvenes del PJ “lo entienden”.

Bonaerense. Echarren cree que hace “veinte años que no se hace nada” en materia de viviendas.
Bonaerense. Echarren cree que hace “veinte años que no se hace nada” en materia de viviendas. Foto:Prensa gobernacion
Francisco Echarren tiene 36 años y es el flamante secretario de Vivienda y Hábitat de María Eugenia Vidal. Es peronista. Y fue kirchnerista: el año pasado fue reelecto como intendente de Castelli con el sello del Frente para la Victoria. También integró el grupo Octubres, que reunía a intendentes que simpatizaban con Julio De Vido, el procesado ex ministro de Planificación. A raíz de ello surgió la versión de que le había puesto “Arquitecto Julio De Vido” a una calle de su distrito.
En una entrevista con PERFIL, Echarren pide específicamente no referirse a De Vido. Cree que que el kirchnerismo lo va a usar para dañarlo. Reconoce  que, en un acto, deslizó bautizar la calle con el nombre del ex ministro pero nunca emitió ninguna ordenanza para concretarlo.
Se sumó hace dos semanas y es el cuarto peronista que se pasa al “vidalismo”. Entre ellos está Joaquín de la Torre (San Miguel), quien desembarcó como ministro de Gobierno para sumar dirigentes y hasta ahora no pudo traer ni a un consejero escolar.
—El año pasado fue reelecto como candidato del Frente para la Victoria, ¿cómo saltó al macrismo?
—Yo siempre fui claro: soy peronista. Y soy parte de una generación que tiene que entender que ser oposición no es tirar bombas. El gran desafío es tener coraje para tomar estas decisiones, que hay que explicarlas, pero no voy a renunciar a mi identidad. En ese marco, los más jóvenes del peronismo me entienden y a los más grandes les cuesta más.
—¿Fue parte de La Cámpora?
—Eso fue una operación de mala leche. Hace dos años La Cámpora me pintó todo el distrito con “Echarren traidor”. La Cámpora me odió siempre. Y no sólo a mí, sino a cualquier joven del peronismo que pueda ser competencia para ellos. Me usan de instrumento, pero el puerto final de las críticas es la gobernadora, porque ella también tuvo algunas complicaciones dentro del espacio. Ella pagó un costo político importante por decidir que yo esté acá.
—¿Imagina a Vidal sumando más peronistas, a diferencia del gobierno nacional?
—La política tiene dos formas de verse: una, por la dirigencia, que tiene un metabolismo más rápido que la sociedad. Hoy la dirigencia política está organizándose para ver qué pasa en la elección que viene y quiénes van a integrar las listas, y ya empezó esa disputa. Y la sociedad lo que quiere es que le resuelvan los problemas.
—¿Observa muchas diferencias entre Vidal y Scioli en la gestión?
—Por supuesto. Veo que la gobernadora ha encarado decisiones políticas que no se tomaron en otros momentos de la Provincia, y eso es lo que me seduce. Después, cuando uno toma una decisión política no quiere decir que se arregle, pero es un primer paso. Y la gobernadora demostró que está dispuesta a cambiar paradigmas históricos de la Provincia; no sé si un peronista, por distintas circunstancias políticas, podría hacerlo.
—¿Cómo le ofrecieron el cargo?
—Tengo experiencia en tierra y vivienda en Castelli, que es ejemplo para muchos. Se empezó a charlar hace cuatro meses, y la gobernadora me dijo que le gustaría que me sumara a su equipo, que necesitaba gente joven con capacidad de hacer.
—¿Cómo es el plan de vivienda que ejecutará?
—En marzo vamos a mandar un proyecto a la Legislatura para que la gobernadora sea la primera en crear una Agencia de Tierra y Vivienda y darle visibilidad con políticas públicas. Hay más de un millón de familias bonaerenses sin viviendas, que no tienen un pedazo de suelo en una provincia donde lo que sobra es el suelo. Hace veinte años que no se hace nada. Por eso hay que hacer una alianza fuerte con organizaciones sociales y sindicatos. Hay 1.500 barrios sin regularización.n

Ezequiel Spillman