POLITICA LA EXPANSION DEL OFICIALISMO

El kirchnerismo puede terminar designando a ocho de cada diez jueces

Por Gabriel Ziblat | A los titulares de juzgados nombrados durante los gobiernos K se suman las vacantes que pueden ocuparse con subrogancias.

Foto:Cedoc

Cristina Kirchner podría terminar su mandato con casi el 80% de los jueces designados por ella o por su marido. Una simple conclusión matemática que por su contundencia exhibe el nivel de influencia que alcanzó el Gobierno en la Justicia a pesar de sus enfrentamientos con los Tribunales. Con la nueva avanzada sobre el Poder Judicial, en la que apuestan a colocar a jueces suplentes con el voto de la mayoría que ostenta en el Consejo de la Magistratura, el oficialismo puso la mira en los 241 cargos vacantes que existen hoy en la Justicia.

El caso del juez Luis Cabral, removido como suplente en la Cámara de Casación Penal para colocar en su lugar a un abogado sindicado como afín al Gobierno, fue el que despertó temores en sectores del propio Poder Judicial y de la oposición. Según sus cálculos, de los 986 jueces nacionales y federales que existen en la actualidad, el Gobierno podría llegar a terminar su período habiendo designado a 766.  

La cuenta es sencilla. Desde 2003 a la fecha, el kirchnerismo nombró, con el aval del Senado y de los dos tercios del Consejo de la Magistratura, a 525 magistrados en todo el país. Pero todavía quedan 241 cargos vacantes, cuya mayoría están siendo ocupados por jueces suplentes, a la espera que de que se designe a sus titulares definitivos.

De un total de 986 jueces, el Gobierno podría irse habiendo colocado a 766.

Con la nueva ley de subrogancias que aprobó a principios de junio el Congreso, ahora sólo se necesita una mayoría simple en el Consejo de la Magistratura para nombrar a los jueces subrogantes. Son los siete votos con los que cuenta en la actualidad el kirchnerismo.

Durante los últimos años, muchos concursos para designar nuevos jueces quedaron trabados en el Consejo de la Magistratura, ya que no se alcanzaba un acuerdo entre oficialistas y opositores y nadie conseguía los dos tercios necesarios. Ese organismo debe votar una terna y elevarla al Poder Ejecutivo, que elegirá a uno de ellos y lo remitirá al Senado, que deberá prestar acuerdo. La oposición, en varias oportunidades, denunció que el oficialismo intentaba beneficiar a candidatos afines en los concursos, por lo que las trabas se volvieron una norma. Sólo avanzaron los procesos donde no se generaban rispideces, sobre todo en juzgados con poco peso político. Así es como Cristina pasó de nombrar a 107 jueces en 2011, a 33 en 2012, 10 en 2013, 38 en 2014 y lleva unos 14 este año.

Banco de suplentes. Esa situación llevó a que la existencia de jueces subrogantes pasara de ser una excepción a una norma. Según la organización no gubernamental ADC (Asociación por los Derechos Civil), existen en la actualidad alrededor de un 20% de cargos que se encuentran ocupados por un juez suplente.
A éstos hay que sumarles los tribunales nuevos que se crearon en los últimos años pero que todavía no fueron habilitados. En esos casos, no se puede colocar a un suplente, sino que recién comienza a funcionar con el juez titular. En total, todos esos casos suman 241 puestos a cubrir.

Los jueces subrogantes pasaron de ser una excepción a una norma.

Ante este escenario, el kirchnerismo cambió la estrategia y comenzó a apuntar a cubrir las vacantes con nuevos suplentes. Para esos casos se confecciona una lista de conjueces, que es avalada por el Senado (también por mayoría simple). El primer paso fue la Corte Suprema. La Cámara alta votó una lista con abogados y juristas cercanos al Gobierno, pero luego fue rechazada por la propia Corte, considerando que las vacantes que se generen en el máximo tribunal son ocupadas por titulares de los tribunales federales.

Ahora, sin embargo, apunta más bajo. Ya dio por finalizada la subrogancia de Cabral y comienza a mirar también al interior. En la última reunión de la Comisión de Selección del Consejo, se decidió pedir a las cámaras nacionales y federales, y a los colegios de abogados de todo el país, que remitan  una lista de secretarios y abogados en condiciones de ser conjueces. Son los candidatos a trabajar de jueces sin ser jueces. Así, con las mayorías que tiene en el Senado y en el Consejo de la Magistratura, el kirchnerismo puede dejar su impronta en la Justicia.



Gabriel Ziblat