POLITICA

El macrismo busca evitar una fractura tras las elecciones

El resultado podría generar cambios de gabinete. Creen que sobrevendrán pedidos de renuncia para los perdedores.

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Foto:Cedoc

¿Qué pasará con Gabriela Michetti y con Horacio Rodríguez Larreta tras la elección interna?

La pregunta resuena en todo el PRO y hasta se extiende a los ministros que acompañaron a uno y a otro.

Mauricio Macri teme por la reacción que pueda tener Michetti si resulta perdedora. Según ya le confió a sus más íntimos, cree que las primeras 72 horas, tras un eventual triunfo del jefe de Gabinete porteño, serán cruciales para ver si la senadora patea el tablero o se alinea con el ganador.

Michetti puede, con una frase o una actitud, golpear al PRO donde puede dolerle: desde los negocios, como el juego, hasta cuestiones de índole personal. Por ello, si bien no hay un plan de contención en marcha, Macri se alejó de la campaña porteña en su tramo final, tal como publicó PERFIL en su edición de ayer, e intentó no sumar más heridas a la interna.

¿Qué opina Macri del futuro de su ex compañera de fórmula? La imagina completando su mandato en el Senado (le quedan cuatro años más) y recorriendo el interior para la campaña nacional, aunque quizás con menos intensidad que hasta ahora.

Si el perdedor fuera Rodríguez Larreta, Macri intentaría disimular su propia derrota bajo la idea de que el ganador “fue el PRO” y lo sumaría a su campaña nacional, y eventualmente a un gabinete en la Casa Rosada.  

De todos modos, en ambos espacios aseguran que puede haber una “caza de brujas” desde el mismo lunes en el que ya está claro quién ganó.

En ese marco, si gana Michetti tendrían grandes dificultades aquellos a los que considera “traidores”. Entre ellos, el senador Diego Santilli, quien coqueteó con su compañera de banca y terminó como vice de Larreta. También varios ministros que le habían dado su apoyo y después se corrieron.

Por caso, Andrés Ibarra (ministro de Modernización), quien intentó jugar a dos bandos cuando Macri optó por el jefe de Gabinete, y recomendó a un asesor suyo, Javier Ibáñez (ex titular de la oscura Agencia de Control Comunal), para que colabore en el armado territorial de la senadora mientras se sacaba fotos con Larreta. Intentó hacer equilibrio pero a la senadora le quedó un sinsabor.

El ministro de Educación, Esteban Bullrich, le dio su apoyo al jefe de Gabinete pero fue a visitar a Michetti al Senado tras su decisión de ser candidata para decirle que no haría nada para dañarla y que su aval a Larreta tenía que ver con los años que trabajaban juntos.

Si ganara Larreta, uno de los apuntados es Hernán Lombardi (Cultura), el elegido por Gabriela como vice, quien se cruzó feo con el jefe de Gobierno en la última reunión de gabinete. Lombardi tiene un curioso récord en el PRO: prácticamente todos sus colaboradores (subsecretarios y directores) jugaron para Larreta. Incuso históricos como Darío Lopérfido, director del Teatro Colón, se volcaron por el jefe de Gabinete.

También es un misterio el futuro de Guillermo Montenegro, el ministro de Seguridad y Justicia, quien podría alejarse de su cargo para hacer campaña en San Isidro, donde quiere ser intendente. El ex juez federal es amigo de Michetti y en un par de oportunidades Macri quiso echarlo y fue la senadora quien lo salvó a último momento. En esta campaña intentó no perder lazos para poder continuar su campaña en el Conurbano.

Del lado del larretismo son muchos los funcionarios que lo apoyaron. Entre los leales, Guillermo Dietrich (Transporte) y Carolina Stanley (Desarrollo Social) siempre estuvieron y anticiparon que no podrían continuar trabajando para la senadora si gana.



Ezequiel Spillman