POLITICA FRANCISCO Y EL KIRCHNERISMO

El Papa se mueve detrás de escena para descomprimir los conflictos políticos

Intervino a través de dos de sus colaboradores para quitarle confrontación a la polémica abierta por el documento del Episcopado y se interesó por la salud de Cristina Kirchner.

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Foto:Cedoc

Desde que asumió en marzo de 2013, el Papa monitorea, casi sin intermediarios, la situación política y social del país, y cuando es necesario interviene en forma personal para descomprimir la siempre tensa relación entre el gobierno kirchnerista y la Iglesia vernácula. Francisco ordenó a su llegada que todo lo que tenga que ver con la Argentina pase por él antes de ser publicado o difundido, desde cartas hasta nombramientos. Todo. Por eso llamó la atención en ambientes eclesiásticos la “desprolijidad” de uno de sus colaboradores, el oficial de protocolo y también argentino monseñor Guillermo Karcher, quien salió a calificar de “falsa” –cuando era auténtica– y hecha de “muy mala leche” la carta que el Papa le envió a la Presidenta con motivo de la celebración del 25 de Mayo. Después debió rectificarse y darle credibilidad al texto.

La más reciente intervención de Francisco en los asuntos internos fue a raíz de la polémica discursiva por el documento en que los obispos advirtieron que “la Argentina está enferma de violencia” y afirmaron que la corrupción es “un verdadero cáncer social”. Bergoglio puso su sello distintivo para bajarle la intensidad al cruce verbal entre funcionarios y referentes eclesiásticos por la declaración “Felices los que trabajan por la paz”. Tal vez sea el texto episcopal más explicado y discutido –que leído– de esta década considerada “ganada” por los residentes de la Casa Rosada. Pocos lo admiten, pero dos interlocutores suyos alzaron su voz para ponerle paños fríos a la controversia.

“La sana intención del mensaje no fue acogida porque no se lo leyó completo”, se quejó el rector de la Universidad Católica Argentina, arzobispo Víctor Fernández, en un artículo que publicó en el diario oficialista Página/12. No era un cuestionamiento más, sino la crítica de un hombre de confianza de Bergoglio, teólogo de consulta del Papa y uno de los redactores del último documento.

Otro que también habló fue monseñor Karcher, quien aclaró que el documento episcopal apunta a la reconciliación. Finalmente, la cúpula episcopal se reunió en Olivos con Fernández de Kirchner para suavizar la controversia e intentar evidenciar que “no hay diferencias” entre el Gobierno y la Iglesia. Aire fresco para la Presidenta en su intención de regresar en un clima distendido al tedéum por el 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana, después de ocho años de ausencia para esquivar una homilía crítica del entonces primado argentino. Otrora considerado el “líder espiritual” de la oposición, Bergoglio contribuyó a desactivar los resquemores kirchneristas con gestos y una prédica a favor de la “cultura del encuentro” entre los argentinos.

Francisco sorprendió con llamados reiterados para interiorizarse de la salud de la Presidenta, después de que Fernández de Kirchner fuera sometida a una intervención quirúrgica por un hematoma subdural crónico en la cabeza y puesta bajo supervisión médica a raíz de problemas cardíacos. También demostró su “cercanía espiritual” al transmitir su preocupación por la transición hacia 2015 y sugerirles a políticos, empresarios y sindicalistas argentinos que lo visiten, que “ayuden a Cristina” a concluir sin sobresaltos su segundo mandato.

En tanto, los obispos argentinos se debaten puertas adentro entre “cuidar” a la Presidenta y advertir sobre la situación social del país, con mayor o menor virulencia.

Bergoglio, a quien le atribuyen haber formado parte en su juventud de la Guardia de Hierro, también sigue de cerca la interna del peronismo. En Buenos Aires, antiguos colaboradores suyos aseguran que el Papa alienta, desde su lugar, que se diriman los liderazgos partidarios en una interna y también anhela la “unidad” del peronismo y del movimiento obrero argentino.

Otro dato político de que la relación entre Bergoglio y la Presidenta pasa por un período de “reconciliación” es que el pontífice viene postergándole en forma sistemática el pedido de audiencia privada a Sergio Massa, principal referente opositor y uno de los presidenciables. Todavía sigue sin fecha cierta.



Guillermo Villarreal