POLITICA CAMBIOS EN EL GOBIERNO

El viceministro de Salud separado del cargo reconoce que hubo “fuego amigo”

La salida de Pérez Baliño sirvió como fusible para que continuara en su puesto el ministro, Jorge Lemus. Sin embargo, el ex funcionario dice que se fue por “desgaste”.

Afuera. Pérez Baliño seguirá como asesor, y cree que Lemus cuenta con el aval de Mauricio Macri.
Afuera. Pérez Baliño seguirá como asesor, y cree que Lemus cuenta con el aval de Mauricio Macri. Foto:Cedoc Perfil
Néstor Pérez Baliño fue viceministro de Salud durante 2016. Su salida fue una de las primeras renuncias relevantes del gabinete. Aunque argumenta que cumplió una etapa, reconoce que hubo funcionarios del macrismo que lo desgastaron en las sombras.
—¿Por qué terminó fuera de su cargo?
—Hace tiempo que con el ministro y la jefatura de Gabinete venimos analizando el cambio de estructura, porque mi secretaría tenía más del 70% del presupuesto del ministerio y la idea era tener dos secretarías más chicas, que fueran más ágiles en su funcionamiento. Lo veníamos discutiendo desde julio y yo puse a disposición mi renuncia, y voy a quedar como asesor del ministro Lemus en la cobertura universal de salud.
—¿Pero por qué tenía que irse usted?
—Creo que hay que dar un paso al costado y dejar que se incorpore nueva gente. Tuvimos un año muy difícil: cuando ingresamos encontramos el 30% de los insumos y medicamentos en stock cero, sin licitaciones iniciadas. Por ejemplo, los remedios para la tuberculosis, de los que se había agotado el stock y no hay una producción nacional importante. Recién pudimos solucionarlo ahora con un convenio con Río Negro, con el laboratorio de producción pública que tienen, para que se dedique a hacer los remedios. Había problemas con el plan Argentina Sonríe y con Remediar, la entrega de medicamentos. En este caso, según la auditoría de 2015, su funcionamiento era lapidario; tuvimos que darlo de baja, y terminó con una licitación de 80 millones de dólares. Ahora tenemos todos los insumos y estamos distribuyéndolos. La cuestión es que esto provoca un desgaste bárbaro. Tuvimos que modificar la subsecretaria de administración, que no funcionaba bien, y por suerte logramos que ingresara la doctora (María Cecilia) Loccisano (la mujer del ministro de Trabajo, Jorge Triaca). Con todo, llegamos a ejecutar el 95% del Presupuesto.
—Mucho se habló de que subejecutaron las partidas
—Ahí hubo una utilización.... Había algunos productos, como los de la tuberculosis, el sida y los preservativos ($ 28 millones), tres licitaciones muy grandes, con problemas. Uno sintió que hubo conspiraciones de la oposición y no sé de dónde decían que no estábamos ejecutando el Presupuesto.
—¿Por qué entonces se tuvo que ir?
—Creo que fue el desgaste que se dio, a veces hay batallas que no se ganan 10 a 0 sino 10 a 9. Entonces uno queda desgastado, y a veces es preferible dar un paso al costado y que uno pueda colaborar asesorando.
—¿Considera que hubo “fuego amigo”, es decir, funcionarios que fogoneaban su salida?
—Sí, dicen que sí, que hubo fuego adversario y fuego amigo, por eso preferí alejarme. Yo tengo un apoyo total al gobierno de Macri y de Cambiemos, vengo del radicalismo desde hace muchos años. Y también apoyo la gestión de Lemus. A veces es mejor correrse. Los que entran están preparados.
—¿Cree que su salida evitó la renuncia de Lemus?
—No pienso eso, Lemus cuenta con todo el aval del Presidente. Es un sanitarista muy reconocido a nivel nacional e internacional. Es un hombre con muchos pergaminos, y la verdad es que hemos trabajado muchos años juntos.
—¿Se queda con rencor por su renuncia?
—No. En política es así. Yo ya fui funcionario, y siempre la política da alguna revancha sobre temas específicos como salud. n