POLITICA POR UN VALOR DE $ 33 MILLONES


Embargan a Matías Garfunkel por una deuda con la AFIP

La Justicia le incautó una lujosa oficina que hoy la tiene tomada su ex socio Szpolski. También avanza otra causa en su contra por contrabando de obras de arte a los EE.UU.

Puerto Madero. Hasta 2014, Garfunkel iba a su oficina. Sergio Szpolski no le dejó ni los cuadros.
Puerto Madero. Hasta 2014, Garfunkel iba a su oficina. Sergio Szpolski no le dejó ni los cuadros.
Foto:cedoc
La Justicia le trabó un embargo de casi 33 millones de pesos al empresario Matías Garfunkel por una deuda con la AFIP. La medida la dispuso la semana pasada el Juzgado Federal de Ejecuciones Fiscales Tributarias Nº 5, a cargo de Elías Tapia. El magistrado dispuso embargar las oficinas que el millonario posee en la calle Manuela Sáenz y Juana Manso, en el exclusivo barrio de Puerto Madero.

Esas oficinas fueron la base de Garfunkel cuando debía atender algún asunto en el centro de la Ciudad. Y la escenografía preferida cuando comenzó a dar entrevistas y se presentaba como un próspero empresario de medios. 

En 2011, año en que se asoció con Sergio Szpolski y juntos potenciaron el Grupo 23 –que recibió entre 2009 y 2015 más de 800 millones de pesos de pauta oficial y  luego dejaron en la calle a más de 500 empleados sin indemnización y millonarias deudas con proveedores–, el marido de Victoria Vannucci fue perdiendo espacio en el piso de cinco ambientes, con vista a la reserva ecológica y al Río de la Plata.

Al estallar la guerra entre los socios, la disputa también se trasladó hasta Puerto Madero. En la actualidad, en el quinto piso del edificio ubicado frente al hotel Hilton sólo quedaron Szpolski y algunos pocos empleados que responden a él. De Garfunkel no sobrevivieron ni los cuadros con billetes antiguos que adornaban las paredes. “Se chorearon todo”, comentó un habitual visitante. En el entorno de Garfunkel acusan a Szpolski de ser un “okupa”.

Complicado. El heredero de la fortuna Garfunkel-Madanes tiene varios frentes judiciales abiertos. El mes pasado debió interrumpir su “autoexilio” en Miami –adonde, dijo, debió refugiarse junto a su segunda esposa, la modelo Victoria Vannucci, por las amenazas de sus ex socios– y llegó escondido a Buenos Aires a prestar declaración indagatoria ante el Juzgado Penal Económico Nº 8, a cargo de Gustavo Meirovich. Si no se presentaba corría riesgo de ser detenido por Interpol y traído por la fuerza.

En esa causa se investiga un posible contrabando a los Estados Unidos de obras de arte, entre ellas un mueble del diseñador francés Jacques Emile Ruhlmann y una escultura del italiano Rembrandt Bugatti. Esas piezas, que estaban en su mansión del barrio porteño de Belgrano, aparecieron en una subasta en la casa Christie’s de Nueva York

En su descargo ante la Justicia Garfunkel apuntó contra una representante de la casa de subastas en la Argentina. Específicamente, culpó a Cristina Carlisle de retirar de su casa las obras de arte para llevarlas a la sede de la firma en Nueva York. Por eso, el juez Gustavo Meirovich citó a indagatoria a Carlisle para el próximo 28 de septiembre.

Fuentes cercanas a la causa señalaron que Garfunkel, en su descargo, habría brindado también detalles sobre otras obras de arte que no estaban siendo investigadas y que ahora podrían aparecer en la mira de la Justicia. 


Szpolski, también en la mira

Sergio Szpolski sigue impoluto en la oficina de Matías Garfunkel en Puerto Madero. Con la protección que le brinda Darío Richarte, ex número dos de la ex SIDE y actual ladero de Daniel Angelici en Boca Juniors, por ahora esquiva la mano de la Justicia. Entre las decenas de demandas laborales, civiles y penales que enfrenta, hay una a la que le está prestando atención. Y en la que deberá pagar si es que quiere evitar lo único que le preocupa: ir preso.

Tras una denuncia de la AFIP, el mes pasado el fiscal en lo penal económico Emilio Guerberoff lo imputó junto con Garfunkel por evadir aportes previsionales y cargas sociales de sus ex empleados en el Grupo 23. Alberto Abad, titular de la AFIP, entendió que los empresarios presentaban la declaración jurada de los empleados y retenían los aportes previsionales, pero no los depositaban. La suma ascendería a los $ 85 millones y comprendería el pago de Ganancias durante los últimos años.