POLITICA NADIE PREVIO EL RESULTADO DE VIDAL

En las redes, hubo chicanas de periodistas y ballottage anticipado

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A las dos de la tarde, en Twitter ya había ballottage. Es cierto: las redes pueden mostrarnos una realidad intensa y pasional, incluir alguna operación (y varias operetas) pero, en este caso, el usuario y el lector de esa red, que seguían a aquellos que sortean la veda electoral, se encontraban con números que hablaban del escenario de ballottage. Jorge Rial (@rialjorge) hablaba de un boca de urna de Zuleta Puceiro, por caso, en el que había un 40,2, contra un 32,8. Y siguió colocando encuestas en las que cada vez Daniel Scioli estaba más abajo y Mauricio Macri más arriba.
Lo que comenzó como un rumor se fue transformando antes y después de las seis de la tarde en una certeza ruidosa. Los periodistas desde los bunkers empezaron con el “se dice que...” hasta llegar, a eso de las nueve, a la certeza que quedó confirmada con el discurso de campaña de Daniel Scioli. La realidad del ballotage se hizo certeza. @perfil.com, ya a las 20.20 publicaba declaraciones de María Eugenia Vidal en la que se expresaba felicidad por la segunda vuelta.

Fiscalizar a los fiscales. El segundo dato que ofrece el día en las redes es que fue una jornada electoral con poco conflicto y dudas sobre la limpieza del comicio. Páginas como Yo ya voté en Facebook o la cuenta @serfiscal en Twitter fueron contestando las dudas de quienes tenían que acompañar el voto y, a juzgar por las consultas, no hubo cuestiones demasiado complicadas. Quizás, cuando aún no existía la certeza de que volveremos a votar en noviembre, desde cuentas como la de Luis Majul @majulluis se decía desde una alta fuente de cambiemos “si nos quitan la segunda vuelta se prende fuego el país”, cosa que tampoco se dio.
Desde la cuenta @danielscioli, se producía un fragmento de su discurso “Como siempre lo hace el Frente para la Victoria, demos un nuevo ejemplo de honestidad y prudencia”, mientras que desde @mauriciomacri hubo poca actividad y muy poco dato polìtico, apenas, la llegada al bunker, sobre las diez y media de la noche.
Las redes sociales fueron, entonces, un territorio en el que hablaron más los periodistas que los políticos.



Pablo Helman