POLITICA MENSAJE DE “BUENA ONDA”


Enfocado en dar buena imagen, el Gobierno cerró la semana con un timbreo nacional

Lo encabezaron Macri, que llevó a su hija, y Vidal. Fue seguido por camarógrafos y fotógrafos, y transmitido por las redes sociales.

En Las Heras. El presidente llama a la puerta de un domicilio frente a los camarógrafos contratados.
En Las Heras. El presidente llama a la puerta de un domicilio frente a los camarógrafos contratados. Foto:Presidencia
— Antonia, vos vas a cumplir para atrás, no vas a cumplir cinco sino tres.
El presidente, Mauricio Macri, intentaba jugarle una broma a su hija menor. Se habían cruzado con otros dos chicos que estaban con su madre mientras estacionaba un auto en General Las Heras. La hija menor del jefe de Estado no se despegó ni un minuto de su padre. Pero pudo ser captada en imágenes durante los 40 minutos que duró el timbreo que encaró ayer Macri junto a la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, en una nueva expresión de la estrategia de comunicación del gobierno.

Eran seguidos permanentemente por un par de camarógrafos, un fotógrafo e Isidro “Chiro” Escalante, el joven que maneja el Snapchat del presidente.

El timbreo es hoy la única acción política de campaña concreta que sostiene la Casa Rosada. Lejos de los actos masivos, la metodología busca que los candidatos y funcionarios recorran casas y comercios de “gente común” — según explican — con el objetivo de dialogar y “escuchar” sus inquietudes. En concreto: mostrarlos como “uno más”. Acaso, una expresión del concepto de “cercanía” con el que machacaron el asesor Jaime Duran Barba y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, durante largos años en la Ciudad. 

Ayer, la campaña sumó por primera vez a Elisa Carrió, al radicalismo y a todo el espacio de Cambiemos, tal como anticipara PERFIL el domingo pasado. El timbreo, aseguran en el macrismo, permite “sacar a la calle” a funcionarios y legisladores y encarar un “mano a mano”. Afirman que esta estrategia fue la que usó Barack Obama en Estados Unidos y que, en Argentina, fue clave tanto para Macri como para Vidal.
En rigor, Macri nunca dejó de timbrear: comenzó a hacerlo en 2005 como candidato a diputado nacional y en su primer mandato como jefe de Gobierno, en especial después del 2009 con el caso por escuchas ilegales, intensificó sus recorridas. En ese momento no había imágenes para los medios de comunicación. Era su momento de contacto directo con “la realidad”.

En la campaña, tanto en 2011 como en 2015, solía llevar un pequeño micrófono “corbatero” para registrar todo lo que pasaba en las recorridas. Ese material se editaba y se subía a las redes sociales.
La comunicación, para la Casa Rosada, es parte central de su política. Por ello, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, convoca a los estrategas de la Ciudad y la Provincia todos los lunes a las 8 de la mañana en Balcarce 50 para diagramar la agenda y la estrategia comunicacional.

Timbreo presidencial. Ayer, Macri amaneció en su quinta familiar, “Los Abrojos”, donde se encontró con Vidal. Juntos tomaron el helicóptero que los llevó a General Las Heras. Por motivos de seguridad presidencial los asesores solo se les informa pocas horas antes. Tras los piedrazos en Mar del Plata, el lugar donde iba a estar no se difunde en agenda.
Cerca de las 10.30 llegaron a la calle Luis Buzzi, por la cual caminaron dos cuadras. Zona de casas bajas, Macri tocó timbre y golpeó puertas. En el anterior timbreo, por San Miguel (cerca de su quinta) prácticamente no pudo timbrear: había mucha gente que saludaba por la calle.

El despliegue de seguridad incluía cinco hombres estaban cerca de ellos, en un primer anillo de seguridad. A más de 50 metros el segundo anillo con efectivos de la Federal y de la Bonaerense.
Más cerca del presidente uno de sus tres secretarios privados, Darío Nieto, y Hernán Bielus el director de Protocolo, lo custodiaban.

Distendido, el presidente se permitió bromas, con su hija caminando a su lado. Una mujer lo saludó afectuosamente con sus dos pequeños hijos. Otra jubilada se quedó charlando con Vidal, quien volvió a mostrar un poncho como atuendo. Ya le regalaron varios en el Interior, pero el que más usa es el que le regaló su madre, Norma.

Luego entró en una en un almacén que tenía una gran bandera de Boca, ya sobre el epílogo de la recorrida. Se topó con un grupo de jubilados, quienes lo chicanearon: “¿Nos van a pagar algo antes de irse?”, le dijeron. La reparación histórica aún no llegó a General Las Heras.