POLITICA LA REACCION ANTE LOS PANAMA PAPERS


Enojo de Macri y diferencias dentro del gabinete

El Presidente quiso salir a explicar todo rápidamente. Peña impuso la estrategia de esperar. Hubo quejas por la respuesta tardía.

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Foto:Telam

Se lo veía inquieto. De pésimo humor. Enojado. Como pocas veces se lo vio desde que es presidente de la Nación. Habían pasado 36 horas desde que había surgido el escándalo por los Panamá Papers y no podía dejar de traslucir su bronca. “Salgo ya y explico todo”, le dijo a su jefe de Gabinete, Marcos Peña, mientras vociferaba otros epítetos al aire. “Esperá Mauricio, no hay que apurarse, vamos a ver cómo sigue el tema”, le respondió, con la calma que lo caracteriza, su jefe de ministros.

Dentro del gabinete nacional varios ministros reprocharon, de manera reservada, lo que consideraron una presunta “falta de reacción” de parte del Gobierno ante el affaire de la empresa offshore. Pocos se lo dijeron cara a cara. Ninguno quiso discutir con Peña, quien está al mando de la “mesa” que diagrama la comunicación oficial.

En rigor, el Gobierno reaccionó, pero de menor a mayor. Emitió un breve comunicado el día que salió a la luz el affaire, y el lunes habló el Presidente. Lo hizo por La Voz del Interior, un medio cordobés en una nota que ya estaba pautada, donde resaltó que fue su padre, Franco Macri, quien abrió la empresa offshore en Bahamas con el fin de abrir un negocio en Brasil que finalmente no salió.

En la reunión de Gabinete del martes se lo vio ofuscado. Ese día, el propio Peña salió a defenderlo y expresó que “no hay nada para ocultar”, en una conferencia de prensa en la cual se presentaron proyectos legislativos sobre Justicia y Seguridad, pero los periodistas consultaron por el tema excluyente.

“Salimos tarde”, se queja uno de los ministros del gabinete ante PERFIL. “Si estaba limpio, tendríamos que haber salido el primer día”, agrega, por lo bajo.La estrategia de Peña tenía argumentos: ya se había contestado de manera formal y no querían subirse al tema para agrandarlo. No estaba claro si escalaría o no. Y, en todo caso, prefería esperar. No es nueva la estrategia: cuando Macri era jefe de Gobierno porteño ante cada crisis de esta envergadura el macrismo intentaba no apresurarse y, en algunas ocasiones, demoraba en las respuestas como parte de la defensa de un hecho particular.

Como sea, ese mismo lunes el PRO mandó a realizar encuestas a través del tracking telefónico para medir el impacto de los Panamá Papers. Los primeros resultados ya estaban listos el martes por la tarde: no fueron alarmantes pero sí pusieron en duda que las explicaciones que se habían dado fueran suficientes.

En ese marco, se resolvió el jueves volver a la carga: que el propio Macri dé sus explicaciones y realizar una serie de presentaciones en la Justicia civil para desligar al Presidente. A ello se le sumó la conformación del fideicomiso que custodiará la fortuna del jefe de Estado hasta que termine su mandato, a fines de 2019.
La avanzada judicial no impidió que el fiscal federal Federico Delgado imputara al Presidente por una presunta “omisión maliciosa” en su declaración jurada sobre la firma offshore. Un dolor de cabeza que, hasta que no se aclare definitivamente el tema, lo perseguirá largos meses.



Emilia Delfino