POLITICA POSIBLE CONTRABANDO DE OBRAS DE ARTE


Escondido, Garfunkel vino al país a declarar en la Justicia

El millonario viajó de incógnito desde los EE.UU. Si no se presentaba, podía enfrentar una orden de captura internacional.


Foto:Cedoc

El martes pasado, Matías Garfunkel eligió una vez más Twitter, la red social que prefiere para denunciar a sus ex socios, victimizarse o simplemente para alabar las bondades físicas de su mujer. “Belleza al natural”, escribió con una foto de Victoria Vannucci en un exclusivo hotel de Las Vegas. Hasta ahí, un dato para las revistas del corazón. O una provocación más para los casi 800 empleados del multimedios que comandaba hasta el año pasado con Sergio Szpolski, y que abandonó sin pagarles.

Un día antes de sus románticos tuits, que tal vez publicó para despistar, el millonario tuvo que presentarse personalmente para afrontar uno de los frentes judiciales que lo desvelan.

Garfunkel estaba citado para prestar declaración indagatoria el miércoles 25 ante el Juzgado Penal Económico Nº 8, a cargo de Gustavo Meirovich. Es en la causa en la que se investiga posible contrabando a los Estados Unidos de obras de arte (entre ellas, un mueble del diseñador francés Jacques Emile Ruhlmann y una escultura del italiano Rembrandt Bugatti) que serían de su propiedad. Esta era la tercera citación que había enviado el magistrado, y si el empresario no se presentaba en el juzgado iba a librarse una orden de arresto a Interpol. El lunes 23, Garfunkel presentó un escrito ante el juez y se retiró en silencio.

El heredero de la fortuna Garfunkel-Madanes vive desde el año pasado en los Estados Unidos –donde estaría radicado con una visa de estudiante– junto con Vannucci. Después de un divorcio conflictivo con Szpolski, su ex socio en el Grupo 23, anunció que dejaba el país por las amenazas que sufrió su familia. Siempre sostuvo que fue estafado, y apuntó contra sus otros socios, el ex Side Darío Richarte y Mario Pergolini.

Mientras la causa por contrabando sigue adelante, miles de cartas documento de sus ex empleados continúan llegando a la mansión del barrio de Belgrano.


El Movimiento Evita sigue sin pagar

Pasaron casi ocho meses desde que el Movimiento Evita cerró el semanario Miradas al Sur, que le había comprado al Grupo 23 de Sergio Szpolski y Matías Garfunkel en diciembre de 2014, y el conflicto con los empleados sigue sin solución. La agrupación que lideran Fernando “Chino” Navarro y Emilio Pérsico elevó esta semana una propuesta que los trabajadores consideraron “irrisoria”: 30% de la indemnización a pagar en 18 meses.

Además, los empleados se quejaron por la falta de aportes previsionales que se registró durante todo 2015.

“Se hacen llamar un movimiento social que defiende a los trabajadores y se comportan igual que el estafador de Sergio Szpolski”, se quejaron algunos de sus ex empleados.