POLITICA SEGURIDAD

Forzado por el escándalo, Berni debió echar a su asesor antipiquetes

Fue luego de una nota de PERFIL donde se mostraba su pasado vinculado a la “inteligencia”. Enojo del secretario por las críticas del kirchnerismo contra su gestión.

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Foto:Cedoc

Indignado, Sergio Berni tomó ayer por la tarde una de las decisiones más difíciles desde que está a cargo de la Secretaría de Seguridad: despidió a Roberto Angel Galeano, el ex combatiente de Malvinas que tenía designado como asesor para comandar los operativos antipiquetes.

Fue una decisión que en los próximos días podría desencadenar más movimientos en la cúpula de la conducción de las fuerzas de seguridad. No por el rol que ocupaba Galeano dentro de la secretaría, sino porque su salida significa el triunfo de sectores del Gobierno críticos de la gestión de Berni.

Representa también un duro golpe moral y personal para Berni. Primero porque no tomó la decisión de echar a Galeano convencido, él nunca lo hubiera hecho. Es más, lo defendió públicamente toda la semana pasada porque no cree que un “héroe” –así lo define– de Malvinas que coordinaba operativos para liberar autopistas tenga que irse de su ministerio por la ventana sólo por los “malos modos”.

Mucho menos –lo escuchar quejarse– por la presión de los medios y de organismos de derechos humanos donde hay “vagos”.

La obligada dimisión de Galeano significó una marcha atrás en la cabeza de un militar como Berni, un repliegue simbólico en el campo de batalla diaria que es la gestión. Tuvo que retroceder con algo de lo que está convencido. Aun cuando los sondeos de opinión pública reflejan cada vez más el apoyo del electorado en las políticas que lleva adelante. Pero los sectores más progresistas del Gobierno lo defenestran.

Quizás esta batalla ideológica de algunos sectores del kirchnerismo con Berni puedan leerse en las últimas dos columnas de opinión de Horacio Verbitsky en Página/12.  Un símbolo de que se profundiza una grieta entre combatir la inseguridad con políticas “más ortodoxas” o continuar con la filosofía original del “modelo”. El su columna del domingo pasado y en otra publicada ayer, Verbitsky fue destructivo con la gestión del secretario de Seguridad. Lo tildó de ejercer la violencia institucional a través de la Gendarmería, de estigmatizar a los extranjeros –por impulsar legislación para deportarlos si cometen delitos–  y hasta lo acusó de hacer comentarios “machistas” sobre Cristina en reuniones con amigos.

Algunos asesores del secretario de Seguridad aseguran que esta guerra con Verbitsky se debe a que hace un mes Berni despidió de su ministerio a Gustavo Palmieri, un abogado que trabajó en el CELS –organismo que preside el periodista. Dentro del ministerio aseguran que fue apartado porque no cumplía con sus funciones. Ayer se escuchó en el sexto piso del edificio de Gendarmería: “No venía a laburar y cobraba 40 lucas, era un vago, por eso Verbitsky está enojado”.

Pero los sectores de izquierda que critican a Berni aseguran que Palmieri se fue porque ya no tenía más nada que hacer en un ministerio donde se “abandonaron” las políticas originales del kirchnerismo a favor de los DD.HH. y que “se cambió todo lo que se venía haciendo”. Hoy Palmieri es director de la Escuela Judicial de la Universidad de Lanús, entidad acostumbrada a organizar debates donde los discursos los encabezan los “kirchneristas más puros”. Esos mismos que detestan a Berni.



Lucas Morando