POLITICA FUERON LAS TRES CGT A LA CASA ROSADA

Fractura sindical limita las negociaciones

El Gobierno logró unir a todas las ramas en una misma mesa. Sin embargo, la posibilidad de alcanzar un acuerdo amplio se dificulta por los celos y desconfianzas de los caciques.

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Foto:Telam

La división sindical dificulta la gestión de la relación del gobierno con los gremios de la CGT. Desde ambas partes hay una intención de mantener buenas relaciones; unos y otros tienen mucho para ganar. Sin embargo, la primera visita cegetista a Casa Rosada requirió un delicado equilibrio para que estuvieran representadas todas las facciones. Esta situación condiciona el avance en un acuerdo social amplio, un elemento clave en la estrategia gubernamental para encauzar la situación económica, según definió el propio Mauricio Macri al asumir.

La foto lograda el jueves mostró que el Presidente puede, al menos, conseguir que todos compartan la misma mesa. Fue la primera vez desde la ruptura que los secretarios generales Hugo Moyano, Luis Barrionuevo y Antonio Caló compartieron una mesa con cámaras a la vista.

Según confirmaron a PERFIL secretarios generales de todos los sectores, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, les manifestó que la unidad sería una gran ayuda para la política de concertación. Sin embargo, el Gobierno quiere dejar en claro que no piensa interferir en las definiciones gremiales internas.

Entre los sindicalistas también hay unanimidad sobre el imperativo de la unidad. Pero, más allá de la enunciación, son fuertes los recelos y las desconfianzas. Este es también un legado del kirchnerismo. Muchos recuerdan con temor las épocas en que Moyano y Caló fueron los interlocutores privilegiados y utilizaron esta posición para ganar frente a sus pares.

En la mesa de negociación la gestión Cambiemos ya ofreció el control directo de la caja de las obras sociales, a cargo de un hombre de la CGT que conduce Caló. El metalúrgico reconoció a la salida de la reunión que ése había sido uno de los temas en discusión. En particular, admitió que estaba en la mesa la devolución de $ 26 mil millones en poder del Ejecutivo: “Lo conversamos y está abierto el diálogo”.

Además, otorgaron al gremialismo puestos estratégicos en el Ministerio de Trabajo y, esta semana, también fueron designados hombres cercanos a dirigentes gremiales en algunas direcciones clave de la cartera laboral bonaerense. La oferta gubernamental para lograr la paz gremial se completa con la baja prevista en Ganancias, previo trámite parlamentario. En este sentido se pronunció ayer el jefe de Gabinete, Marcos Peña, al indicar que “el planteo es poder armar un camino de salida de este problema que tenemos, con un desajuste del impuesto por la inflación”. Sin embargo, aclaró que “la situación fiscal del Estado es delicada”.

A cambio, el Gobierno espera contar con garantías de paz social y ayuda para evitar una espiral en la que compitan precios y salarios. Más allá de la buena voluntad expresada por todos los gremialistas, aún se está lejos de un acuerdo económico y social en regla: “Ni se habló de eso, y dudo que se llegue a algo como eso”, explicó Caló.

El compromiso que sí se pudo lograr es el de la “prudencia”, palabra repetida por casi todos los asistentes. Un primer elemento del acuerdo es procurar que no se ventilen números y que se negocie en base a un trabajo conjunto, sector por sector, que busque un equilibrio entre el mantenimiento del poder adquisitivo y la preservación de los puestos.

Esta perspectiva ya tiene sus detractores. En diálogo con PERFIL, el titular de la Unión Ferroviaria indicó: “Nos preocupa la pérdida de poder adquisitivo, no queremos que se intercambie la negociación salarial por puestos de trabajo, eso ya pasó y terminó mal”. Otro desafío llega también desde el interior, la seccional Córdoba de la CGT ya prepara un plan de lucha ante despidos en el sector automotríz.

 

CTA, por ahora, no

“Nos va a atender el perro Balcarce”, dijo el secretario general de la CTA kirchnerista, Hugo Yasky. Junto a Pablo Micheli, titular de la CTA que fue más opositora, fueron los grandes ausentes de la mesa del jueves.

Desde el Gobierno aclararon que no se excluía la posibilidad de una futura visita pero según pudo reconstruir PERFIL, a partir del testimonio de los dirigentes que negocian la reunión del cegetismo con el Presidente, la ausencia de un convite fue una señal que se envió al mundo sindical.

Mientras desde Antonio Caló hasta Luis Barrionuevo repitieron la palabra prudencia, las dos CTA –que concentran el grueso de su fuerza sindical entre docentes y trabajadores estatales– han multiplicado advertencias y están trabajando en pos de una unidad de acción.

Los memoriosos en el mundo sindical recuerdan que en la Ciudad, el macrismo supo usar como estrategia la exclusión de la mesa de discusión gremial a los sectores más combativos, privilegiando a dirigentes como Amadeo Genta.



Aurelio Tomás