POLITICA VISITA A PARIS

Francia busca una postura común con la Argentina en materia de seguridad

El presidente Françoise Hollande recibirá el miércoles a Cristina Kirchner. El gobierno francés buscó dejar fuera de la reunión las negociaciones del Club de París.

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Foto:Marcelo Aballay

Desde Francia
“Francia no podía hacer menos que eso”, afirmó lacónicamente un alto funcionario del Palacio del Elíseo que intervino en los preparativos de la visita de Cristina Kirchner a París. Esa fórmula diplomática  –deliberadamente ambigua–  puede significar tanto “se merecía mucho más que eso” o “no teníamos más remedio”. En primer lugar porque la “invitación” del presidente François Hollande forma parte de una tradición  –pero no una obligación–  desde que se creó el Salón del Libro de París, en 1981. Francia suele invitar al presidente del país designado invitado de honor para que asista a la inauguración oficial.

   Por eso este viaje no es una “visita oficial” ni  –aun menos–  tampoco tiene carácter de “visita de Estado”. Cualquiera de esas dos categorías obligaría a cumplir una serie de “ritos” protocolares. El último argentino que recibió esos honores fue Carlos Menem, en octubre de 1998.
   Aunque el viaje de Cristina Kirchner no corresponda a ninguna de esas dos categorías, el protocolo considera que, cuando el jefe de Estado de un “país amigo” se desplaza a París sería una descortesía no invitarlo a reunirse con el presidente francés. En este caso será un almuerzo en el Elíseo programado para el miércoles 19.
  La visita fue tan bien balizada  –para evitar cualquier derrape–  que el Club de París modificó ligeramente su agenda a fin de poder anunciar el viernes último la invitación para iniciar a fines de mayo las negociaciones sobre el pago de la deuda en mora. La rueda bimestral de consulta entre los países acreedores debía realizarse el 17 y 18 de marzo, pero fue anticipada una semana para evitar que pueda aterrizar imprevistamente sobre la mesa del almuerzo.

   El tema de la deuda con el Club de París incluso quedó “explícitamente excluido” de la agenda que abordarán Cristina Kirchner y Hollande durante el almuerzo, aseguraron fuentes del Palacio del Elíseo. Hollande, en todo caso, tiene preparada la respuesta que deslizará con toda cortesía si finalmente surge el tema del Club de París: “Mejor dejemos que los técnicos se ocupen”, dirá.  
   Al margen del tema urticante de la deuda, Hollande buscará aprovechar el encuentro para tratar de impulsar una serie de problemas comerciales pendientes y, eventualmente, interesar a Cristina Kirchner en el aporte de tecnología.

   En sentido inverso, la Presidenta procurará sensibilizar a Hollande sobre la subsistencia de barreras proteccionistas que bloquean las exportaciones argentinas hacia la Unión Europea (UE).

   En este período de aguda crisis internacional, Francia tiene claramente interés en coordinar sus posiciones con Cristina Kirchner: desde el 1° de enero Argentina es miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, posición crucial que le asegura un peso específico importante a nivel global. Su voto puede ser incluso determinante en el Consejo y, en cierto contexto, Francia no desdeña la influencia regional que puede tener Argentina. Aunque no lo dice  –ni siquiera lo admite en off–,  la diplomacia francesa mira con perplejidad la política de alianzas desarrollada en los últimos años por el gobierno argentino. Por eso es que, aunque a primera vista no tenga gran importancia, este encuentro con Hollande puede significar el comienzo de una nueva era. Pero para eso será necesario que la configuración de los astros sea favorable



Christian Riavale