POLITICA SEGÚN LA JUSTICIA

Hotesur: cómo funcionó el ciclo de cuatro etapas para absorber el dinero de la corrupción

Imputaron a toda la familia Kirchner y a otras 17 personas en la maniobra

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Foto:Cedoc
Se compraron hoteles con dinero de empresarios ligados a negocios con el Estado. Se armaron empresas para manejar los fondos. Se canalizó a través de los hoteles la plata negra de la corrupción de la obra pública. Y luego se tomó el dinero de los hoteles para regresarlo a la riqueza familiar. 

Tras la descripción detallada de este proceso de cuatro etapas, los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques solicitaron la declaración indagatoria de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, sus hijos Máximo y Florencia, y otros 17 imputados en la causa Hotesur, que incluyen a Lázaro y Martín Báez. 

Los fiscales presentaron un dictamen de más de 300 páginas ante el juez federal Julián Ercolini y pidieron que la ex mandataria y el resto de los sospechosos sean citados a rendir cuentas ante la Justicia. Los fiscales describieron una supuesta maniobra de lavado de dinero proveniente de la corrupción en la obra pública a través de tres hoteles de la familia Kirchner y detallaron los roles de Néstor, Cristina, Máximo y Florencia en los hechos.

Fernández de Kirchner ya está procesada en tres causas judiciales por el desvío de la obra pública en Santa Cruz a Lázaro Báez; por el expediente dólar futuro -ya camino a juicio oral- y por una maniobra similar a la Hotesur, la causa “Los Sauces”.  
Pollicita y Mahiques acusaron a “los ex presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández como principales artífices de la maniobra por la que se defraudó al Estado Nacional” y que se remonta a la distribución de la obra pública, una causa por la que la ex presidenta ya está procesada. “Lograron que su socio personal, Lázaro Báez, se transformara en la cabeza de un holding empresarial compuesto por más de una decena de sociedades y contara con un patrimonio de más de mil de millones de pesos”, consignaron.

La causa Hotesur es “una compleja maniobra de lavado de activos a través de la cual de manera sistemática y permanente durante más de 8 años una porción de las ganancias que fueron obtenidas mediante la ilícita adjudicación de obra pública a las empresas del Grupo Báez fue canalizada hacia la ex familia presidencial a través de un proceso que buscó darle apariencia de licitud, justificando el flujo de fondos a partir del negocio hotelero”, sostuvieron los fiscales.
Los fiscales enumeraron las pruebas que demostrarían que el origen de los fondos que nutrieron a Hotesur es la corrupción en la obra pública. Hablaron de una “asociación ilícita dirigida desde la más altas autoridades del Poder Ejecutivo Nacional, en primer término por el ex presidente Néstor Kirchner y luego por su esposa, la ex primera mandataria Cristina Fernández de Kirchner, quienes conjuntamente con funcionarios de distintas reparticiones del Estado y un reducido número de empresarios amigos, entre los que se puede mencionar a Lázaro Antonio Báez, Cristóbal Manuel López, Carlos Fabián De Sousa, se habrían dedicado de manera sistemática y constante a llevar a cabo negocios espurios con el objetivo de apropiarse de fondos públicos”.
Parte de la maniobra implicó que Báez, “quien en el año 2003 era empleado bancario y monotributista con un patrimonio neto de poco más de $ 800 mil ($822.717,30)” pasara a tener “un patrimonio personal que en 2014 superaba los $ 67 millones, bienes por más de $ 137 millones de pesos ($137.373.319,53), y su principal empresa, Austral Construcciones, con activos por más de $1.000 millones ($1.729.267.669,04)”. ¿Cómo lo hicieron? Mediante “la asignación discrecional de prácticamente el 80% de las obras viales adjudicadas en la provincia de Santa Cruz, lo que representó contratación del Estado en favor de las empresas de Lázaro Antonio Báez por más de $ 46 mil millones”.

“La fortuna amasada por Báez y sus empresas fue luego en parte utilizada por la ex familia presidencial a los fines de hacerse de los fondos necesarios para adquirir los hoteles, realizar mejoras en los mismos, y luego, contando con los hoteles en su patrimonio, entregarle su administración y explotación nuevamente a Lázaro Báez quien a través de la interposición de una empresa de su Grupo “Valle Mitre” canalizaría regularmente fondos desde las distintas empresas de su Grupo —Austral Construcciones, Kank y Costilla, Loscalzo y Del Curto, Badial, Don Francisco, La Estación, La Aldea del Chalten, Diagonal Sur— con el fin de mantener en marcha el negocio y poder abonar los cánones locativos a los mandatarios y a sus hijos”, advierte el dictamen fiscal.

El dictamen, que se esperaba para mayo, como adelantó PERFIL en marzo, dividió la maniobra montada por la familia Kirchner en cuatro etapas: 

1) La adquisición de la familia Kirchner de una cadena hotelera. Los fiscales repasaron los detalles de cómo la ex familia presidencial se volcó al negocio hotelero y se hizo de tres hoteles. Esta etapa expone a los ex presidentes y su hijo Máximo, ya que Florencia Kirchner recién ingresaría a la “maniobra delictiva” tras del fallecimiento de su padre. Lo fiscales describieron cómo entre febrero de 2008 y principios de 2009, Néstor, Cristina y Máximo “registraron un aumento patrimonial excepcional al incorporar a su patrimonio los Hoteles Alto Calafate, Las Dunas y La Aldea, todos ellos ubicados en la provincia de Santa Cruz”. Alto Calafatees la joya de la familia: cuenta con más de 100 habitaciones, un restaurante, tres salones para eventos de hasta 600 invitados, dos piscinas climatizadas y servicios de categoría como spa, gimnasio y sauna. Es el hotel más costoso del patrimonio de la familia y el que más fondos le aportó. 
“Néstor Kirchner sin perjuicio de que el hotel no se encontraba a la venta, en el mes de agosto de 2008, envió a Patricio Pereyra Arandia —cónyuge de Natalia Mercado— para que se contactara con los dueños del hotel a los fines de consultarles si estaban dispuestos a escuchar una oferta de compra por el mismo, y ante la afirmativa de los propietarios del Alto Calafate, encomendó a Osvaldo  Sanfelice—persona de confianza de los Kirchner y socio de Máximo— para que continuara con las gestiones para su adquisición”, dice el dictamen. El hotel se compró por US$ 4,9 millones. 
Luego adquirieron la Hostería Las Dunas, también ubicada en la ciudad de El Calafate, por US$ 700.000. El tercer hotel, a través de Los Sauces, fue La Aldea del Chaltén por el que pagaron la suma de $200.000.
¿De dónde sacaron los fondos para comprar esos hoteles? Del Grupo Báez y el Grupo Eskenazi —a través del Banco de Santa Cruz—, “quienes cumplieron un papel fundamental en la tarea de provisión de fondos a la ex familia presidencial durante los años 2007 y 2008. Para ello, a través de la entrega de dinero en mutuo y mediante la compra de propiedades que tenían los ex presidentes, les garantizaron los fondos sin los cuales Néstor, Cristina y Máximo Kirchner no hubieran podido adquirir su cadena hotelera”. Báez les aportó $ 12 millones, con un un préstamo de más de $ 8 millones ($8.329.596,50), y a través de la compra de nueve propiedades de la ex familia presidencial, lo que implicó un aumento de fondos líquidos disponibles en aquellos años por un total de más de $ 3,5 millones de pesos ($3.603.500)”. Además, por intermedio de la empresa Epelco —también perteneciente al Grupo del amigo de los ex presidentes —, éste le compró a Néstor y Cristina el 14 de enero de 2008, es decir días antes de que compraran el Hotel Las Dunas, el inmueble individualizado como “Parte del Solar ‘B’ de la Manzana 193 de Río Gallegos”, pagándole por dicho predio la suma de $3.170.000, lo que a la fecha de venta correspondía a poco más de US$ 1 millón”.
Por último, los fiscales señalaron que el Banco de Santa Cruz, unos días antes de que Néstor Kirchner adquiriera la empresa Hotesur S.A., le otorgó a Néstor, Máximo y Cristina Kirchner, cuatro préstamos que en total superan los $ 10 millones ($10.277.933,82).

2) La interposición de la empresa Valle Mitre para la administración y explotación de los hoteles de la ex familia presidencial. “El segundo paso de la maniobra consistió en interponer una persona jurídica —Valle Mitre SRL/SA, administrada por el Grupo Báez— para que administrara los hoteles y funcionara como sociedad pantalla entre el Grupo económico y los ex presidentes; y que por lo tanto, por un lado, absorbiera los fondos ilícitos provenientes de la obra pública vial asignados a las empresas del Grupo Báez y luego, por el otro, los aplicara a un negocio legítimo —como es la actividad hotelera—, para que de esta manera salieran de la empresa “limpios” en concepto de pagos por el alquiler de los establecimientos hoteleros”. Para los fiscales, la colocación de esta empresa fue “estratégica”: “Fue fundamental para que los ex presidentes se desligaran de la explotación de los complejos hoteleros con los que se instrumentaba la maniobra de lavado de dinero, en tanto no solo permitiría evitar una conexión directa entre las empresas contratistas de obra pública vinculadas al Grupo Báez y la ex familia presidencial, sino que a la vez posibilitaría también impedir un vínculo inmediato de la firma Hotesur con la empresa AEROLINEAS ARGENTINAS por la contratación de plazas en el hotel ALTO CALAFATE”.

3) La canalización de fondos de la obra pública desde las empresas del Grupo Báez hacia Valle Mitre. Esta es la tercera etapa y “consistió en utilizar esta estructura para canalizar de manera regular y permanente parte del dinero que había sido sustraído desde las empresas del Grupo Báez hacia Valle Mitre con el fin de que sus socios en esta empresa criminal —los ex presidentes y sus hijos—, pudieran hacer uso del producido de la defraudación”. Para los fiscales “se inició un proceso de reciclaje de una parte del producido de lo defraudado al Estado Nacional en el que las empresas del Grupo Báez mediante la falsa contratación de habitaciones y de salones , la contratación simulada de servicios de consultoría integral y marketing e incluso la supuesta contratación para construcción, canalizaron un flujo regular de dinero hacia Valle Mitre”. Esta firma recibió más de $ 26 millones entre 2008 y 2013. “El blanqueo no es en sí mismo un proceso generador de ganancias, sino un mecanismo para asegurar el producto de un delito previo, y es por ello que mientras Valle Mitre fue utilizada como instrumento jamás buscó generar beneficios para sus socios, sino que como quedará demostrado, llevó adelante un negocio antieconómico con el único fin de poder transferir a la familia Kirchner los fondos provenientes de la obra pública bajo un manto de licitud”. En el mismo período en que recibió $ 86 millones, Valle Mitre arrojó una pérdida de más de $ 6 millones. “Estas transferencias de dinero eran justificadas con contratos simulados firmados entre los diferentes miembros del Grupo Báez —Lázaro Báez, Martín Baéz, Jorge Bringas y Adrián Berni— en los que por ejemplo se alquilaban habitaciones del Hotel Alto Calafate ubicado en las proximidades de la cordillera para alojar a personal que prestaba tareas en obras que se desarrollaban en la costa atlántica de la provincia de Santa Cruz, es decir, a más de 400 kilómetros de distancia y a más de cinco horas de viaje en automóvil”.
“Otro de los mecanismos a través de los que se justificaba la transferencia de fondos fue la supuesta contratación de salones en el Hotel Alto Calafate para la promoción de productos derivados del petróleo pertenecientes a la firma YPF de los que la empresa estatal no estaba siquiera enterada o mediante contratos millonarios por asesoramiento en materia hotelera y marketing para lo que Valle Mitre no contaba en su plantilla con personal adecuado para llevar a cabo dicha labor”.
Hubo una tercera forma de canalizar y blanquear los fondos de la obra pública. “La supuesta construcción de un complejo turístico, en el que fuera de toda lógica empresarial, la firma Austral Construcciones —principal constructora de obra pública de Santa Cruz— contrató a Valle Mitre —cuyo objeto era el rubro gastronómico— por más de $ 2,5 millones para la construcción de un complejo turístico, siendo que esta última empresa no contaba ni con el personal, ni con los conocimientos y mucho menos antecedentes para realizar dicha tarea”.

4) La incorporación del dinero al patrimonio de la familia Kirchner. La cuarta etapa de la maniobra consistió en que el dinero que provenía de la ilícita adjudicación de obra pública vial, luego de ser blanqueado a través de los hoteles, ingresara a los bolsillos de los Kirchner. Báez, que es el supuesto dueño de Valle Mitre, pago sumas millonarias por el alquiler de los tres hoteles —cuya administración y explotación le había sido cedida—, y de esta forma, los ex mandatarios y sus hijos pudieran hacerse de una ganancia simulada a partir de la manipulación del valor de los alquileres.
“Valle Mitre, representada por Adrián BERNI, y Hotesur, representada por Osvaldo Sanfelice, el 10 de noviembre de 2008 —es decir tres días después de que Néstor Kirchner lo comprara— celebraron un contrato de locación por el que le pagaría mensualmente la suma de US$ 80.000 más I.V.A. y un contrato de cesión de explotación comercial y activos por el que la empresa de Báez se comprometió a pagar mensualmente US$ 40.000 y por única vez la suma de US$ 100.000, contrato que estuvo en vigencia hasta el 17 de mayo de 2011”, sostiene el escrito de los fiscales.
“En mayo de 2011 —meses antes de que se impusieran el “cepo cambiario”— se confeccionó un nuevo contrato entre las mismas partes por el cual se acordó que Valle Mitre pagaría mensualmente por la locación y explotación del hotel ALTO CALAFATE la suma única de $469.272 en moneda de curso legal, lo que se extendió hasta el 31 de julio de 2013, momento en el cual como consecuencia del estado público que había tomado la relación entre los ex presidentes y Lázaro Báez, se decidió cambiar la gerenciadora del hotel por IDEA S.A. —empresa de Osvaldo Sanfelice”.
El acuerdo entre Báez y Kirchner implicaba que en tan solo un mes, Báez debía pagarle a los ex presidentes más de lo que la empresa Vall Mitre ganaba en un año.  “Los ex presidentes y sus hijos recibieron mensualmente casi medio millón de pesos, canalizándose así durante toda la relación comercial fondos limpios a los ex mandatarios —solo por el Hotel Alto Calafate— por más de 28 millones de pesos ($28.597.624). “l dinero que era cobrado por Hotesur a Valle Mitre, era retirado personalmente por Néstor, Cristina, Máximo y Florencia Kirchner, quienes usaban a la firma como una extensión de su propia persona, tomando dinero de la empresa sin llevar a cabo asambleas ni reuniones de directorio, es decir, desconociendo los mecanismos societarios para el cobro de dividendos”.

La lista de imputados en la mira son los siguientes: 
Cristina Fernández de KIRCHNER
Máximo Carlos KIRCHNER
Florencia KIRCHNER
Lázaro Antonio BÁEZ
Osvaldo SANFELICE
Romina de los Ángeles MERCADO
Patricio PEREYRA ARANDIA
Martín Antonio BAEZ
Ricardo Leandro ALBORNOZ
Edith Magdalena GELVES
Adrián Esteban BERNI
Julio MENDOZA
Fernando Javier BUTTI
Myriam COSTILLA
Carlos Alberto FRANCHI
Emilio Carlos MARTIN
Jorge Ernesto BRINGAS
César Gerardo ANDRÉS
Alberto Oscar LEIVA
Víctor Alejandro MANZANARES