POLITICA

Impacto nacional de elecciones subnacionales

Por Marcos Novaro (*) | Análisis de la fragmentación que padece el sistema político argentino, luego de celebrar jornadas electorales.

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Foto:Télam / Dyn

Cada distrito es un mundo. Hoy más que nunca porque el sistema político argentino está fragmentado y las alternativas para cubrir la vacancia de una mayoría electoral nacional dejada por el declive del kirchnerismo son varias y todas tienen pronóstico incierto. 

Pero la ronda de elecciones subnacionales que acaba de concluir alcanza para echar luz sobre algunas tendencias generales. Ante todo, para ordenar los distritos según las condiciones que imponen a la competencia.

En primer lugar, están aquellos en que el peronismo fue hegemónico y esa predominancia está en crisis, sea por la división de esa fuerza o por la reemergencia de otras alternativas: Salta es un ejemplo de lo primero; el papel que allí cumplió Massa y que le puede permitir a su candidato hacerse de la intendencia de la capital podría repetirse en otras provincias, sobre todo del norte del país. Lo que prueban estos distritos es que el cisma en el peronismo es profundo y será duradero.

Luego están las provincias donde siguió habiendo competencia incluso durante el clímax de la hegemonía kirchnerista, y esa competencia hoy favorece a actores nuevos o la recombinación de actores viejos. Mendoza es un buen ejemplo de ello, y claramente indica que en esta región del país la balanza se inclina a favor de Macri. Santa Fe puede seguir por este camino.

Por último los distritos en donde fuerzas de gobierno no alineadas con el poder central se mantienen sólidas por gestiones locales valoradas más que la gestión nacional. Neuquén y ciudad de Buenos Aires son ejemplos de esta situación. Curiosamente es en distritos como estos donde el kirchnerismo puro se hace presente, en Neuquén con un segundo puesto, en Buenos Aires con el tercero, pero en cualquier caso lejos de poder disputar la mayoría, siquiera de ser una minoría competitiva.

Nada de esto permite anticipar lo que pasará a nivel nacional. Primero, porque queda afuera el 40% del padrón que vota en provincia de Buenos Aires, donde no se sabe todavía qué tipo de escenario de competencia vamos a tener. Es probable que la escena bonaerense se parezca a la de Salta: un peronismo dividido que concentra la enorme mayoría de los votos. Pero también puede parecerse a la mendocina y la división del peronismo permita a los no peronistas volver a ser competitivos. 

Segundo y fundamental, porque la gente diferencia su voto a los distintos niveles de gobierno. ¿Por qué candidato nacional se inclinarán los votantes de Lousteau del domingo? ¿Y los de Michel Lifschitz en Santa Fe?, ¿o los de Schiaretti y De la Sota en Córdoba? Sumados serán unos cuantos millones que podrían definir la elección de octubre.

Marcos Novaro (*) Sociólogo y director del Centro de Investigaciones Políticas



Por Marcos Novaro (*)