POLITICA

Inquietud en Seguridad por una amenaza al celular de la hermana de Sergio Berni

Alejandra trabaja en el área de ceremonial de la Anses y recibió un mensaje con información precisa sobre sus movimientos. En la secretaría lo vinculan al narcotráfico.

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Foto:Cedoc

Restó importancia a las amenazas que le hacían llegar los narcotraficantes hasta que su hermana Alejandra recibió una llamada que lo haría cambiar de opinión. Ahora el secretario de Seguridad, Sergio Berni, redobló su seguridad y la de sus familiares.

El funcionario está enardecido de bronca. Alejandra trabaja en el área de ceremonial de la Anses y la advertencia que recibió en su celular fue tajante y con más información de la que hubiese imaginado.

Berni “ya venía recibiendo algunas amenazas, y nosotros se lo habíamos advertido, pero no nos dio pelota. Con lo de la hermana creo que tomó conciencia de algunas cosas”, confió a PERFIL un oficial de la cúpula de la Policía Federal.  

Hasta que su hermana fue amenazada, según cuenta la misma fuente, Berni “se le escapaba a la custodia, se metía en todos lados y se exponía de manera innecesaria”. El uniformado trata de justificarlo: “Lo que pasa es que es su esencia. No es de los funcionarios que llegan al operativo cuando está todo controlado y dos minutos antes que aparezca la prensa para sacarse la foto, el tipo forma parte del operativo, la transpira”.

La Milagrosa, la casaquinta que tiene Berni en Lima, partido de Zárate, para pasar los fines de semana, parece un escuadrón de Gendarmería. Y su departamento está custodiado por hombres de la Policía Federal vestidos de civil.

Hasta sus desplazamientos desde Lima hasta la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que antes los hacía solo, están siendo monitoreados satelitalmente y con la custodia de dos automóviles. Sus propiedades en Santa Cruz también están protegidas.

“Durante todo el año pasado atrapamos a 3.000 narcos, no consumidores. Estamos hablando de personas que se dedicaban a la venta de drogas”, se lo escuchó decir a Berni durante una reunión que mantuvo con la presidenta Cristina de Kirchner y el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. El encuentro sucedió tres días antes de la reunión que mantuvieron funcionarios de las secretarías de Justicia y Seguridad con los jueces federales del norte del país en un hotel céntrico de la Ciudad de Buenos Aires.

Después de la Presidenta, Berni es el funcionario más custodiado del país. “Ojo, a él no le gusta esta situación, de hecho está muy caliente con todo esto. Lo que pasa es que hubo varias amenazas, y hay cuestiones concretas y reales de las que no se pueden hablar en público para no causar alarma innecesaria. Hable con los jueces del norte, que son los que más claro tienen lo que está pasando”, dice uno de los jefes de la Policía Federal. Lo que de manera directa el uniformado no quiere decir es que el narcotráfico está desbordado y que Berni es un objetivo.

PERFIL intentó comunicarse con Berni, pero voceros del Ministerio de Seguridad dijeron que el funcionario no iba a hablar del tema. “Claro que hay amenazas, pero no quiere confirmar ni desmentir lo que le ocurrió a su hermana (Alejandra Berni)”, agregó una fuente consultada de la Secretaría de Seguridad.  

La situación es tal que Berni se vio obligado a abrirle las puertas al FBI (Federal Bureau of Investigation) y a la DEA (Drug Enforcement Administration) para colaborar en la lucha contra el narcotráfico. Durante la gestión de Nilda Garré en el Ministerio de Seguridad, el Gobierno se mantuvo distanciado de ambas agencias estadounidenses y la colaboración con las fuerzas de Seguridad criollas quedaron anuladas cuando en febrero de 2011 se detuvo en Ezeiza al avión militar C-17 Globemaster III, matrícula 77187 de la fuerza aérea de Estados Unidos que traía armamento para realizar prácticas de entrenamiento con la Policía Federal, financiadas por Washington.

 

 El cuidado de Yunque

Yunque es un fiel custodio y le tomó cariño al secretario de Seguridad, Sergio Berni. Aún es cachorro el ovejero alemán especialmente entrenado por la Policía Federal para el ataque.

Berni lo tiene en su oficina y lo saca a pasear. No van solos, los acompañan media docena de custodios de civil y dos vehículos que toman prudencial distancia. Cuando el funcionario se queda en su departamento, Yunque vuelve al centro de entrenamiento canino de la Policía Federal y los fines de semana se lo llevan a la quinta que tiene Berni en la localidad de Lima.



Fernando Oz