POLITICA TAMBIEN DUDAN DE LAS AGRESIONES QUE DENUNCIO

Investigan la desaparición de drogas y dinero de la fiscalía de Cartasegna

El funcionario se internó en un psiquiátrico, justo cuando avanzaba en su contra una pesquisa por el faltante de $ 150 mil, expedientes y cuatro kilos de estupefacientes.

Las imágenes de la oficina de Fernando Cartasegna
Las imágenes de la oficina de Fernando Cartasegna Foto:Cedoc

El caso del fiscal Fernando Cartasegna comienza a liberar el velo de dudas sobre su figura. Y a alimentar las peores sospechas. Luego de ser internado en un neuropsiquiátrico por una “depresión profunda”, PERFIL accedió a los primeros resultados de una investigación penal en su contra por el presunto armado de causas y la de-saparición de dinero y estupefacientes encautados en la Unidad Fiscal 4 que estaba a su cargo.

Cuando Cartasegna dejó su puesto con licencia el 3 de mayo (denunciando unos extraños episodios de ataques e intimidaciones a su persona), dos fiscales platenses (Mariana Rufino y Alejandro Marchet) tomaron los expedientes que tenía la UFI 4. A las pocas semanas detectaron una serie de irregularidades con lo cual elevaron un informe de cuatro páginas al fiscal general, Héctor Vogliolo, quien decidió iniciar un sumario administrativo y presentar una denuncia penal.

A comienzos de junio, el fiscal Marcelo Romero comenzó a investigar las irregularidades. Días atrás imputó al secretario letrado de la fiscalía de Cartasegna, Leandro Milone, el auxiliar Juan Manuel Valdés y la empleada de mesa de entradas, Estela Lavalle. El próximo paso podría ser la imputación del propio Cartasegna.

Los investigadores buscan determinar las desapariciones en el “armario de efectos”, es decir, donde la fiscalía a cargo de Cartasegna guardaba el material incautado en allanamientos. En ese armario habría, según la denuncia y fuentes judiciales, un faltante de, al menos, $ 150 mil, varios sobres escritos con una cifra de dinero (y vacíos), ausencia de al menos cuatro kilos de droga incautada (estupefacientes de todo tipo, pero mayoritariamente cocaína) y expedientes judiciales. No es común que haya estupefacientes en los armarios de los fiscales: suelen ir a los laboratorios y posteriormente se queman. ¿Por qué entonces lo había en la fiscalía de Cartasegna? Se está investigando. “No sabemos aún si todo esto no está en otro lado”, intentaron defenderlo en La Plata.

El otro hallazgo polémico: la aparición de carátulas en blanco con número de causa, pero sin expediente. En la jerga judicial, estos papeles son el paso previo al armado de una causa. Los investigadores sospechan que Cartasegna se salteaba a los fiscales de turno para quedarse con causas que traían agentes policiales. Todavía es una hipótesis de trabajo.

Esta semana, el fiscal Romero llamó a una serie de funcionarios a declarar aunque se excusó ante una posible responsabilidad penal de su colega. Romero conoce a Cartasegna hace más de 25 años y su oficina, en los Tribunales de La Plata, está ubicada enfrente del despacho del polémico fiscal. Los separa un pasillo. Y, de hecho, era el que mayor cantidad de veces lo reemplazó cuando estuvo de licencia. En la resolución de Romero se advierte que se apartó del caso cuando comenzó a sospechar que Cartasegna estaría directamente involucrado en las irregularidades. “De lo actuado hasta el momento, amén de las eventuales responsabilidades penales de funcionarios y empleado de la citada dependencia (la fiscalía 4), podrían existir también responsabilidades del Sr. Titular de dicha oficina, Dr. Fernando Cartasegna”, planteó el fiscal en el escrito presentado a su superior.

Las investigaciones sobre los tres presuntos ataques, que incluía un anónimo que lo señalaba como el próximo Nisman, también empezaron a arrojar inconsistencias. Por caso, el último ataque, donde se denunció que hubo personas motorizadas que dispararon a la casa de Cartasegna, sólo se evidenció que los tres casquillos de arma que se encontraron pertenecían al cabo de la Federal que lo custodia. Nada más.