POLITICA DUEÑOS DE LA EMPRESA AVICOLA

La caída de los hermanos Rasic: del juego de la política a la quiebra

Los empresarios de Cresta Roja estuvieron cerca del menemismo y el kirchnerismo. Pero no pudieron esquivar deudas y errores.

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Foto:Cedoc Perfil

“Los Rasic supieron establecer vínculos estrechos con los gobiernos de turno”, esa es la descripción que en el sector de la industria avícola se hace en primera instancia sobre los dueños de la quebrada Cresta Roja. Mientras cerca de 5 mil trabajadores navegan en la incertidumbre sobre su futuro laboral, un repaso sobre el perfil de Milenko Rasic puede alumbrar una explicación a la caída de una empresa nacional con casi 60 años de historia.

Los padres de los hermanos Rasic, Milenko e Ivo, eran croatas pobres que llegaron al país buscando cumplir su “sueño argentino”. Luego del fallecimiento del padre, la madre les pidió que se hicieran cargo de la empresa fundada en 1958. A Milenko, el menor, le dijo: “vos vas llevar adelante todo”, y así se ocupó de los asuntos comerciales, mientras que Ivo se dedicó a supervisar la producción.

Con el correr del tiempo, los conflictos con los que lidiaban no implicaban sólo los conflictos gremiales sino también a las propias esposas e hijos de cada uno de ellos. “Entre los hermanos se aman, pero no pueden sobrellevar el conflicto con sus familias”, señaló a este medio un amigo de ellos.

Cresta Roja creció hasta obtener dos plantas de faena en Ezeiza. El grupo Rasic construyó una estructura de producción altamente tecnificada, desde la genética hasta la distribución de más de 260 mil toneladas de productos. De ahí la pronta aparición de interesados por la empresa.

Pero en el mercado creen que los vínculos políticos fueron determinantes. La compañía fue acusada de evasión y de intercambiar favores, como financiar una cancha de golf en La Rioja en años del menemismo.

Las buenas relaciones con el gobierno kirchnerista tampoco fueron ocultas. El propio Milenko Rasic elogió las virtudes del kirchnerismo en  la web de Cresta Roja, donde calificó de “factor decisivo” la política oficial para favorecer al sector. La industria avícola creció en base a subsidios, créditos blandos del Programa de Financiamiento del Bicentenario y sin retenciones. Además, un convenio con Venezuela a cambio de petróleo, a través del Fidecomiso Néstor Kirchner, sustentó el aumento de la producción. Pero el escenario cambió y dejó una importante sobreoferta en el mercado, con la consecuente caída de precios.

Pasivos. Al ingresar en 2014 a convocatoria, la AFIP era el principal acreedor, dijeron a PERFIL desde el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA). Ya a fines de 2013 comenzó a tener serios problemas, con una deuda cercana a los $ 1.200 millones. Fue una bola de nieve. Para obtener el beneficio de los subsidios, uno de los requisitos fundamentales era estar al día con la AFIP. A cambio de cumplir con el programa que establecía precios máximos, las avícolas obtendrían compensaciones.

“Se está hablando una cantidad de delirios totales. Rasic tuvo acceso a compensaciones como otras 68 empresas. Cobró el 100% de las exportaciones a Venezuela hasta mediados de 2013. El mercado estuvo sobreofertado, pero los precios bajaron para todos”, enfatiza el titular de CEPA, Roberto Domenech. De todas maneras, la empresa hace cinco años que presentaba balances a pérdida.

“El problema es el manejo interno de la empresa, no el sector”, concluye Domenech. Las razones de la quiebra son de puertas adentro, coinciden en el mercado avícola. Ahora llegó el tiempo de pagar los platos rotos.



Lorena Hak