POLITICA

La Carbonilla: la villa de Milani, Bonafini y el kirchnerismo por dentro

El barrio clave situado en el centro estratégico de la ciudad de Buenos Aires es un emblema de la forma en que el kirchnerismo intentará resurgir. Video.

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Foto:Télam

Hace dos semanas, la lista kirchnerista "54K" ganó la elección para elegir al Presidente del barrio La Carbonilla, en la comuna 15. Lo hizo por tan solo 29 votos. Enfrente tenía a la Corriente Villera Independiente representada por distintos partidos de izquierda (lista 28J). Durante el último año, el kirchnerismo desembarcó con toda su fuerza en las manzanas lindantes a la estación La Paternal de la línea del ferrocarril San Martín, entre las calles Trelles y Warnes. El vocero de la victoria fue Alejandro "Pitu" Salvatierra, el líder de la toma del Indoamericano que, en diciembre del 2010, trabajaba en la Fundación Madres de Plaza de Mayo, después pasó por el INADI y es el referente elegido por el kirchnerismo para distribuir recursos en los barrios. En Ciudad Oculta, barrio de Mataderos donde vive Salvatierra, el "Pitu" nunca pudo ganar una elección.

En diciembre del 2010, el Indoamericano dejó el saldo de tres víctimas fatales, y miles de promesas incumplidas. Simbolizó el desembarco de Nilda Garré al Ministerio de Seguridad, la salida de Aníbal Fernández y el comienzo del fin del "garantismo". Este año, la falta de resolución y de políticas de inclusión social desembocaron en otra toma que dejó un muerto en otro terreno abandonado sobre la avenida Cruz, hoy rebautizado como Padre Francisco. El programa de Luis Majul, La Cornisa, demostró cómo la utilización política de los más humildes, el clientelismo y el narcotráfico se relacionan en esa toma en la que aparecen funcionarios del gobierno nacional y de la ciudad, involucrados. 

En la Carbonilla, la dirigente local, Yolanda Valle Martínez, encabezó la lista vencedora conformada por un conjunto de organizaciones conocida como "Unidos y Organizados". Pero, según denuncian los vecinos, el gobierno nacional, a través de la legisladora porteña, Paula Penacca, integrante de La Cámpora, maneja la distribución de planes, ayuda social y recursos públicos a través de otro miembro de la junta vecinal que milita activamente en el oficialismo.  

La importancia de La Carbonilla

Ubicada en el centro estratégico de la ciudad de Buenos Aires, en La Carbonilla realizaron los primeros trabajos de "militancia" el Ejército Argentino del General César Milani con las Madres de Plaza de Mayo de Hebe de Bonafini. El 24 de marzo de este año, el diputado nacional, perteneciente a la agrupación La Cámpora, Andrés Larroque junto a Luis D´elia, el Ministro de Defensa, Agustín Rossi, el vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Mariotto, entre otros, inauguraron las cloacas en el barrio. La obra deja mucho que desear. El testimonio de los pocos vecinos que se animaron a dialogar con la prensa, por temor a represalias, es elocuente. Las imágenes valen más que mil palabras y las decenas de discursos que se han escuchado durante los últimos meses, en ese barrio. 

La Carbonilla, es clave. Desde allí, Hebe de Bonafini planea regresar a su plan de construcción de viviendas como forma de hacer política, influir en un gobierno y crear poder. Ahora no cuenta con la "genialidad" de Sergio Schoklender -virtud reconocida, a pesar del escándalo por funcionarios del Ministerio de Planificación de la Nación como Claudio Freidín-. En cambio, aparece acompañada por el General de Cristina, César Milani. Pero la presencia de los uniformados no es constante ni de gran utilidad para los vecinos. En la villa de La Paternal, rodeada de depósitos de cartones, un tren que pasa de largo como símbolo de una década perdida y un barrio repleto de fábricas abandonadas, también reapareció el "Vatayón Militante". La agrupación híper K se hizo famosa cuando Sergio Schoklender denunció, tras su segunda estadía en la cárcel de Ezeiza, que existían un grupo de presos vip que gozaban de salidas transitorias y beneficios por el hecho de militar junto con Juan "Hank" Soriano y el ex jefe del Servicio Penitenciario Federal, Víctor Hortel. Tras el escándalo mediático, una decena de fugas de presos y el escarmiento público, el funcionario dejó su cargo. Lo reemplazó Alejandro Marambio que, a su vez, lo había precedido. El Vatayón encontró su lugar en el mundo en La Carbonilla, ese lugar en que los uniformados, la militancia, Bonafini y un grupo de funcionarios confunden lo público con lo privado y políticas públicas con partidarias como se observa en el video titulado "Metáforas de una década ganada". 

La Carbonilla no es una excepción, simplemente es un emblema de la forma en que el kirchnerismo intentará resurgir, como el ave fénix, cuando no esté en el poder. En ese futuro cercano es un verdadero dilema pues ya no gestionará la cosa pública", esa inmensa caja que sus líderes vienen confundiendo, desde hace años, como si fuese "la cosa nostra".  

 



Luis Gasulla