POLITICA TESTIMONIO EXCLUSIVO


La confesión de un empresario: “El barco no existió, era mentira”

Babbel cuenta su versión de la historia que lo deja en el medio de un escándalo entre el gobierno K, los empresarios, Dromi y una empresa rusa.

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Foto:Cedoc Perfil

El alemán Lloyd Babbel recuerda como “un fraude” aquel contrato millonario que firmó en representación de la firma Contrater Consulting, de Madrid, con Enarsa, la empresa estatal de energía creada por Néstor Kirchner que funcionó bajo la órbita de Julio De Vido, Roberto Baratta y Exequiel Espinosa. El acuerdo comercial era para la provisión de gas natural licuado (GNL) proveniente de Rusia, en plena crisis energética.

Babbel cuenta en un español casi perfecto, vía telefónica, su versión de la historia que lo deja en el medio de un escándalo entre el gobierno kirchnerista, los empresarios Dromi y una empresa rusa. Afirma que recibió los US$ 2,5 millones que el Banco Central le reclama a Enarsa por este negocio y los transfirió a los Dromi.

Los empresarios argentinos dicen que ese dinero fue descontado a Enarsa en un cargamento futuro de gas que los Dromi trajeron en 2009 y que por lo tanto no deben nada.

El Banco Central sigue reclamando el destino de los fondos. “Esto fue un fraude”, dice el intermediario. Y agrega: “No existía la empresa en Rusia. Así que el contrato después no se cumplió. Nos contrataban para conseguir el gas y vendérselo a Enarsa como intermediario. El barco y el gas eran rusos. Pero el barco no existió, era todo mentira".

—La empresa rusa, Severnaya Neft, existe pero no exportaba GNL en ese momento. ¿Usted le pidió a la empresa rusa algún tipo de credenciales, constancias?
—Sí, estuvimos comprobando sus extractos bancarios que teníamos en un papel pero después resultó que era falso.
—Detrás de Severnaya hay una empresa rusa muy importante, Gazprom...
—Sí, esto es lo que dijeron entonces, pero ellos habían inventado todo eso.
—¿Lo denunció ante la Justicia?
—Con Rusia es imposible.
—¿Y cómo llegaron a ustedes?
—Los argentinos tenían un contacto en Barcelona y ese contacto llegó a mí a través de un contacto de Alemania, y entonces yo me comuniqué con la empresa Severnaya, de Rusia.
—Cuál era el trabajo que les pedía Enarsa?
—Nos decían que les compráramos a ellos y les vendiéramos a Enarsa. A cambio nos quedábamos con una comisión.
—¿Algún funcionario argentino o abogado les ayudó a hacer el contrato y contactarse con Enarsa?
—No, no, esto fue directo con Nicolás y Roberto, que creo que es el padre. Ellos dos miraban el contrato y me daban el visto bueno con algunos arreglos que se habían hecho y este contrato después fue firmado por los rusos.
—¿Quién redactó el contrato?
—No me acuerdo. Vino de parte de los rusos, pero fue corregido por los Dromi antes de que firmara yo con los rusos.
—Cuando el contrato se cae, ¿qué le dijeron los Dromi o Enarsa?
—Ellos no me dieron ninguna explicación porque la responsabilidad era de los rusos. Todos los papeles eran falsos. El que aparecía en el contrato como responsable no existía.
—¿Los abogados argentinos le reclamaron el adelanto que le había pagado Enarsa?
—Sí, correcto. Se presentaron otros dos abogados jóvenes en nombre de los Dromi y me enviaron a un notario, tuve que firmar un papel devolviéndoles el adelanto. Yo estuve en las oficinas en Madrid de Dromi & Asociados para la devolución del dinero. Pero nunca me reuní con ellos, fue por teléfono con Nicolás y Roberto Dromi.



Emilia Delfino / Nicolas Gandini