POLITICA CAMBIO DE NEGOCIADORES

La diplomacia gana terreno en el nexo entre el Vaticano y la Rosada

La llegada del papa Francisco al Vaticano augura el nacimiento de una nueva relación entre la Casa Rosada y la Santa Sede. Hasta ahora, el vínculo se mantenía con el ala más conservadora de la Iglesia, representada entre los cardenales argentinos por Leonardo Sandri, el otro hombre que llegó a sonar como “papable”. Ahora, el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, y el embajador en el Vaticano, Juan Pablo Cafiero, serán los encargados de apelar a la diplomacia y tejer nuevos lazos con el Papa.

La elección de Jorge Bergoglio significó un vuelco en la estructura pontificia, ya que el ala más moderada se impuso por sobre los conservadores, representados por la Curia romana. En ese grupo es donde se encuentra Sandri, que en los últimos años se había ganado el mote del cardenal más cercano al Gobierno. El cardenal, además, tiene lazos fluidos con sectores del sindicalismo. En especial con el titular del Sindicato de Peones de Taxis, Omar Viviani, a quien conoció en una parroquia del barrio de Boedo.

A fines de 2012, justamente, Sandri visitó la Argentina y fue recibido por la Presidenta. Por el contrario, Bergoglio, según se difundió, le había hecho catorce pedidos de audiencia, pero sólo lo recibió una vez en 2010.

De todas formas, Cristina ya bajó la orden al Gobierno de tomar una postura “moderada”, cumpliendo con los pasos protocolares, pero sin sobreactuaciones. En esa línea, por ejemplo, se inscribió la carta con la que el Gobierno felicitó formalmente al nuevo Papa.

En el oficialismo, esta situación dejó en evidencia dos posturas diferenciadas. Por un lado, quedó el peronismo más ortodoxo, liderado por algunos gobernadores o legisladores con un fuerte vínculo con la Iglesia, como el titular de Diputados, Julián Domínguez. En esa lista, se inscriben también muchos sindicalistas, que incluso en febrero último visitaron al entonces papa Benedicto XVI. En la vereda de enfrente quedaron los grupos más ideologizados, que rechazan no sólo a Bergoglio sino a toda la estructura del Vaticano.

La audiencia de Cristina con Francisco mañana, y el acto de entronización del martes, marcarán el punto de partida para una nueva relación entre la Casa Rosada y el Vaticano.



Gabriel Ziblat