POLITICA

La intromisión es una tentación

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Que la más alta autoridad católica envíe un rosario es un gesto eminentemente religioso y de marcada sensibilidad pastoral. El rosario invita a la oración, por más que por iniciativa de un confuso prelado de nuestro país constituyera una suerte de amuleto en los tristes tiempos de la guerra de Malvinas. Pero si el regalo parte de Jorge Bergoglio y la destinataria es Milagro Sala resultan ineludibles las interpretaciones políticas, por el mismo carácter de ambos. Lo conflictivo, sobre todo, es la percepción de que el Papa, de alguna manera, muestre interés por intervenir en algo que no es lo propio de su condición, sobre todo en una sociedad que muchas veces conoció las infelices asociaciones de poderes políticos y religiosos. Además, pronto sabremos qué sintonía establecen Bergoglio y Macri en el demorado encuentro.
Claro que, aunque en su patria suscite controversias, Francisco es para muchos ciudadanos del mundo un verdadero referente ético y espiritual, una personalidad respetada y admirada por la esperanza que suscita y por lo frontal de su discurso. Lo que incomoda aquí, ¿será por aquello de que nadie es profeta en su tierra? ¿O porque sus intereses por la política local nunca terminaron de abandonarlo por completo? El fenómeno no es nuevo, y quizá en cierta medida sea inevitable. Fueron muchos los pontífices que intervinieron en política, o lo pretendieron. Entre los últimos, y con particular tesón, Juan Pablo II en su amada Polonia. Claramente no fue el caso de Pablo VI ni de Benedicto XVI, atentos ambos a diferenciar el ámbito religioso del político, y a tomar distancia de este último.
Otra materia sería el análisis, más propio de juristas, sobre la oportunidad de la tempestiva detención de la líder de la Tupac Amaru. Hoy, la Justicia ya suma elementos realmente graves para argumentar sobre su decisión. Hay más que sospechas de actitudes que atentarían contra el patrimonio público y rozarían la incitación a la violencia, cuando no a la pretensión de administrar una suerte de estado provincial paralelo. Muchas explicaciones debe el anterior gobierno al respecto.
Diferente es la reflexión que merece la injusta situación en la que se encuentran desde siempre numerosas poblaciones originarias, abandonadas a la desprotección y explotadas en su indigencia. Ese sí es un tema que despierta toda la indignación y las energías del actual pontífice, como quedó ampliamente demostrado en su reciente viaje a México.
Francisco es un hombre de coraje que está librando diferentes batallas, ad extra y ad intra de la Iglesia Católica, algunas magistrales; pero acaso debiera recordar también que en sus pagos, acosados por el populismo, la intromisión de una esfera en la otra a menudo se presenta como una tentación.

*Director de la revista católica Criterio.



Jose Maria Poirier