POLITICA LA RUTA DEL DINERO

La Justicia de Suiza persigue los rastros de 55 millones de euros

Un fallo apunta a la firma panameña Teegan, a nombre de Martín Báez, el hijo mayor del empresario santacruceño.

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Foto:Cedoc

El Tribunal Penal Federal suizo, semejante a la Cámara Nacional de Casación Penal en Argentina, rechazó un primer recurso de dos sociedades supuestamente vinculadas a Lázaro Báez. Suiza investiga una decena de cuentas en los bancos Lombard Odier y Safra Sarasin de Ginebra, relacionadas con el empresario patagónico y sus cuatro hijos (Martín, Leandro, Melina Soledad y Luciana Sabrina). La trama incluye a su presunto testaferro en Suiza, el ítalo-argentino Néstor Marcelo Ramos, y a la fiduciaria que éste representa en el Cantón del Ticino, Helvetic Services Group.

Las sociedades pueden presentar todavía un último recurso ante el Tribunal Federal suizo, equivalente a la Corte Suprema en Argentina. De entrada, el fallo revela que los dos bancos denunciaron las cuentas días después “de la aparición de artículos de prensa”.

El 25 de abril siguiente el Ministerio Público inició un procedimiento por lavado de dinero. Su objetivo es determinar de modo firme el conjetural origen delictivo de 55 millones de euros, bajo sospecha de haber sido llevados subrepticiamente en 2011 por Lázaro Báez de Argentina a Uruguay utilizando un “jet privado”, fondos acreditados en los dos bancos suizos anteriormente consignados en torno a julio de 2012, a través de sociedades del Caribe.

De esas sociedades, la sentencia cita de forma encriptada a la panameña Teegan Inc., ligada a un hijo de Báez (Martín), cuyo administrador sería Ramos. La compañía abrió inicialmente una cuenta en el Lombard Odier, la cual se mudó ulteriormente al Safra-Sarasin, como publicara el 6 de julio de 2013 el matutino suizo Tages Anzeiger, detalle jamás desmentido. Por dicha cuenta, junto a otra mencionada ahora por el Tribunal con la letra “L” habría transitado la parte hasta hoy conocida de los 55 millones de euros, cuya procedencia criminal trata de establecer fehacientemente la pesquisa suiza. Según la investigación del defenestrado fiscal José María Campagnoli, aquellos 55 millones depositados en Suiza, fueron luego reciclados a instancias de la casa matriz en Lugano de Helvetic. Gracias a los servicios del Safra-Sarasin, se transformaron en bonos de la deuda argentina, cuyo porcentaje significativo terminó liquidado en una cuenta del Banco Nación perteneciente a Austral Construcciones, la adjudicataria insignia de las licitaciones de Báez. Así, los capitales que indiciariamente fueran ilícitamente sustraídos al control de las autoridades argentinas, y que, al parecer, huyeron a Suiza se convirtieron en dinero legítimo.

 

Desde Suiza



Juan Gasparini