POLITICA

La muerte del militante radical jaquea el futuro político de Fellner y Milagro Sala

Mientras se institucionaliza la violencia como metodología de poder, cae la imagen de la dirigente piquetera y arrastra al gobernador.

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Desde Jujuy

La muerte de Jorge Ariel Velázquez conmovió a la sociedad jujeña no sólo por lo que significa el asesinato de un humilde joven de no más de 20 años, sino por la connotación política del caso. La bala que mató a Ariel Velázquez no hizo más que consolidar en el imaginario colectivo la institucionalización de la violencia como herramienta y metodología de poder utilizada por la organización social kirchnerista Tupac Amaru.

El fallecimiento ocurre en el momento en que Eduardo Fellner, jefe del kirchnerismo local, intenta asumir el golpe que le propinó el Frente opositor Cambia Jujuy en las PASO.

El gobernador, subsumido por el poder de Milagro Sala, sostenido por los recursos y avales políticos de CFK, debió “negociar” e integrar a Sala en la lista oficialista del FpV, lo que en la provincia produjo un resultado electoral previsible teniendo en cuenta la imagen negativa –supera el 65%– de la líder piquetera.

Gobernado por los condicionamientos y muy a pesar de él, Fellner decidió ir por la reelección repitiendo también la fórmula con su vicegobernador actual, Guillermo Jenefes. Desgastado por el poder paralelo ejercido por Sala, el vaciamiento del PJ por parte de la piquetera que cooptó a los “históricos punteros” del oficialismo local con recursos clientelares, la sensación de impunidad que reina entre los integrantes de la organización social kirchnerista y los manejos discrecionales de fondos del Estado con aparente falta de control de parte del propio Estado, han producido el avance de Gerardo Morales, titular de la UCR, en su recolección de dirigentes y militantes tanto del peronismo histórico como de otras fuerzas políticas.

Este asesinato muestra que Fellner y los K avalan con sus dichos –o silencios– los métodos que la sociedad jujeña repudió en las urnas.

En el final de su historia política, el gobernador que condujo los destinos de la provincia durante más de 17 años, con el interregno de gestión de uno de sus alfiles, se enfrenta hoy a la peor de las condiciones electorales de su trayectoria, enredado en la maraña de la que no quiso salir cuando le otorgó aquellos primeros mil planes sociales a Milagro Sala, y luego sosteniendo un sistema de entrega sistemática de las obligaciones del Estado Provincial a una organización social y política que ejerce el poder con la fuerza –literalmente– y bajo el modelo de una organización setentista.

La muerte de Velázquez suena como el comienzo del fin de una generación que gobierna Jujuy con una construcción política y económica paraestatal.

 

Hay tres detenidos por el caso

Tres hombres fueron detenidos por el crimen del militante radical Ariel Velázquez, que murió tras agonizar durante diez días. Las detenciones fueron confirmadas por la fiscal Silvia del Valle Farall en conferencia de prensa: “Tenemos un arma secuestrada y 3 motos. Se realizó la autopsia, se extrajo el proyectil, pero no puedo dar resultados. Hasta el momento no hay vinculación política pero estamos abiertos a cualquier hipótesis”, explicó.

El joven fue baleado por la espalda cuando ingresaba a su casa en el barrio Juan Pablo II de la ciudad de San Pedro, a 60 kilómetros de la Capital. El hecho se produjo el viernes previo a las PASO, luego de una jornada en la que Velázquez había estado repartiendo boletas del radicalismo. Aunque la Justicia calificó inicialmente el hecho como un robo, surgieron diferentes hipótesis.



Rosario Agostini