POLITICA EL FACTOR FRANCISCO

La relación con el Papa, un vínculo que el presidente electo deberá pulir

Macri tuvo cortocircuitos con Bergoglio cuando era arzobispo. Luego se reacercaron por iniciativa del PRO. Hoy, el trato es cordial pero tibio.

Foto:Cedoc Perfil

Bien entrada la noche de ayer, cuando el reloj en Italia marcaba la una de la madrugada y en la Argentina se habían escrutado cerca del 20 por ciento de las mesas, las luces seguían encendidas en los despachos de los asesores papales en el Vaticano. Francisco siguió muy de cerca la elección presidencial, “como buen argentino”, según decían ayer cerca del Pontífice. Sus laderos afirman que “la relación del Papa con el próximo presidente será excelente, como siempre lo ha sido con todos los jefes de Estado”. No obstante, un importante desafío en materia de política exterior para Mauricio Macri será pulir su vínculo con Francisco, con quien el presidente electo tuvo algunos cortocircuitos cuando Jorge Mario Bergoglio era el arzobispo de Buenos Aires.

En el macrismo aún no deslizaron nombres de posibles candidatos para ocupar la embajada argentina ante la Santa Sede. Ya se sabe que el actual representante diplomático, Eduardo Valdés, kirchnerista y de fluido trato personal con el Papa, dejará el cargo. En el Episcopado subrayan que Macri no tiene a ningún colaborador de su extrema confianza que pueda servirle de nexo con el Papado, aunque sí hay dirigentes del Pro que en los últimos años han construido su propia relación con el Pontífice argentino.

Desde la asunción papal de Bergoglio en marzo de 2013, siempre se tomó como un dato cierto que el ex arzobispo tiene buena sintonía con Daniel Scioli y mala predisposición hacia Sergio Massa. En cuanto a Macri, su vínculo ha sido tibio: tuvieron choques que se hicieron públicos cuando coincidieron en sus gestiones en la Capital Federal; y se reacercaron tiempo después, por iniciativa del macrismo.

A fines de 2009, Macri provocó el enojo del Arzobispado al no apelar el fallo de una jueza porteña a favor del casamiento de una pareja homosexual. En un comunicado oficial, el Arzobispado llegó a expresar que el jefe de Gobierno “faltó gravemente a su deber de gobernante”. Pocos meses después, Macri pegaría un faltazo al Tedéum oficiado por Bergoglio en el Bicentenario de la Revolución de Mayo.

En aquella oportunidad, Gabriela Michetti, católica practicante, se diferenció de su jefe político y dijo que ella hubiera rechazado la decisión de la magistrada. Sin embargo, a mediados de 2010, la buena relación de la propia Michetti con Bergoglio se enfrió por la actitud prescindente que la entonces diputada adoptó frente a la ley de matrimonio igualitario impulsada por el kirchnerismo en el Congreso.
Tras la elección presidencial de 2011, el macrismo activó el reacercamiento. Aunque distante, el trato del ex arzobispo hacia Macri siempre fue cordial y receptivo. Tras llegar al Vaticano, lo recibió en audiencia privada en Santa Marta e incluso le pidió especialmente que le presentara a su hija Antonia. Además de Michetti, el Pro tiene a otros dirigentes de buen trato con el Pontífice, como Esteban Bullrich y la legisladora Victoria Morales Gorleri. Bergoglio también ve con simpatía a María Eugenia Vidal, a quien considera una “trabajadora coherente”, según fuentes eclesiásticas. En el afán de arrimarse a Francisco, todo suma.



Facundo F. Barrio