POLITICA TRUMP PRESIDENTE

La relación "poco amistosa" de Trump con los Macri

Franco llegó a sospechar que estaba atrás del secuestro de Mauricio. Las razones y la competencia por el negocio inmobiliario en Nueva York.

Franco y Mauricio Macri con Trump
Franco y Mauricio Macri con Trump Foto:Cedoc
Los Macri quisieron ingresar al negocio inmobiliario de Nueva York durante la década del '80. No pudieron y encima tuvieron que vender el proyecto, en un valor menor al que suponía el mercado al flamante presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Ya en los '90, Franco sospechó que detrás del secuestro de Mauricio estaba el norteamericano. Historias que dan cuenta de una relación "poco amistosa" entre ambas familias.

Negocios. La historia la relató el propio Trump en una autobiografía de 1987, que en plena campaña electoral reeditó The New York Times. Allí el flamante presidente habló en un capítulo de Franco Macri y reveló un frustrado negocio del creador de Socma en Nueva York, que derivó en un encuentro y en la venta del proyecto al magnate inmobiliario. 

“Un equipo lleno de conocimiento, pero muy poca experiencia práctica”. Así definió Trump al equipo de los Macri. “A West Side Story”, se llamó el capítulo que dedicó a contar la historia que arranca con la decisión del magnate de hacer un negocio inmobiliario frente al río Hudson a la altura de la 59 y la 72 en lo que se llama el Upper West de Manhattan. Había tratado de hacer negocios allí en 1979 y en la que llama su “decisión más dura” debió abandonarlo. Pero en 1986 volvería a la carga. Todo empezó cuando un amigo suyo, Abe Hirschfeld se hiciera con los terrenos. “Pero Abe rápidamente fue en busca de un socio para el trato”, y ahí es donde aparece Macri, que aceptó “tomar el control de todos los trabajos”. 

Según relató dijo que los Macri cometieron el peor error en la ciudad: Conseguir todas las aprobaciones necesarias de parte del gobierno, en especial lo vinculado a la rezonificación. “Macri finalmente logró zonificar el proyecto llamado Lincoln West, pero en el camino hizo demasiadas concesiones a la Ciudad”, escribió Trump. 

“Fue triste, porque de alguna manera Franco Macri es una persona maravillosa y bienintencionada”, señaló el hoy candidato. “Pero hizo una mala evaluación desde el comienzo: asumió que en un proyecto tan grande como el de West Side, él iba a poder absorber todos los costos y aún así hacer una ganancia importante”, redondea, antes de pasar a explicar lo que él entiende son los errores del padre de Mauricio.

“Uno de los problemas de Franco fue que trató de aplicar los principios de la construcción de puentes al desarrollo de viviendas. Cuando hacés un puente, en un contrato con el gobierno, calculás los costos, hacés el contrato por una suma y sólo necesitás para ganar dinero que se cumpla el presupuesto. Pero hacer real estate es totalmente diferente, porque no podés calcular ingresos ya que estás siempre a merced del mercado”. Además, Trump enfatizó en que Franco Macri se equivocó en decisiones clave como la ubicación y la cantidad de departamentos, lo que le valió la resistencia de opositores a la construcción en la zona, pero fundamentalmente agrega que “el último gran error de Macri fue que nunca trató de crear entusiasmo sobre el proyecto”. “Durante los cuatro años que tuvo semejante propiedad, prácticamente no se escribió nada sobre él”, cuestionó.

El momento. En ese contexto, asoma el contacto Macri-Trump. “Para 1983, Macri también tenía problemas financieros personales. La guerra en Malvinas había complicado sus negocios en la Argentina”, narra, y recuerda que ya había hundido unos cien millones de dólares en el Lincoln West. En ese contexto, empezó a defaultear algunos de los primeros créditos que había tomado del Chase Manhattan para comprar la tierra. En ese momento, su amigo Abe lo llamó avisándole que Macri quería vender. Ahí empezaron largas negociaciones, que tuvieron dos momentos. A Macri, dice el texto, le costaba vender el negocio, por lo que pidió firmar “una carta de intención de venta”, algo que Trump dice nunca hay que hacer en estas operaciones porque podés exponerte a perder en la Justicia en caso de dar marcha atrás con la operación. Fue lo que Macri hizo seis meses después. Cuando en una reunión, de la que participó “su joven hijo” (única mención a Mauricio Macri en la historia), Franco Macri pidió otra oportunidad y cancelar la venta del proyecto. Siempre mostrándose como un comprensivo, inteligente y soberbio hombre de negocios, Trump dice que se lo aceptó a Macri, una especie de darle el gusto. Rompió la carta de intención y no fue a la Justicia. “Macri dijo que el proyecto lo estaba matando, pero quería hacer un último esfuerzo. No pude evitar tener empatía con él, después de haber intentado desarrollar tantos negocios”, describe Trump sobre aquella reunión, en la que le dedica un párrafo a la traductora, llamada Cristina. “Era una verdadera belleza latina, y nos distrajo bastante. Según Trump, su gesto de “buena voluntad” al darle otra oportunidad, fue lo que hizo que Franco Macri finalmente lo buscara en 1985 para venderle definitivamente el negocio que no caminó y lo estaba consumiendo.


Secuestro. La relación entre ambas familias no fue más allá de ese fallido negocio. Sin embargo durante la segunda quincena de agosto de 1991, cuando Mauricio fue secuestrado, Franco sospechó que el magnate estaba detrás de la operación, según el libro El secuestro. “La cabeza del dueño de Sevel y varias otras corporaciones daba vueltas y vueltas. La Policía no debía enterarse. Ningun funcionario podia tener registro de nada porque si la prensa se enteraba le mataban a Mauricio”, señala el libro. Entre las pocas personas del entorno de los Macri que sabían lo que pasaba en Eduardo Costa, algunas especulaba con que la captura del joven hijo de Franco se debía a un supuesto seguro por diez millones de dólares que se rumoreaba había contratado por si secuestraban a algún miembro de su familia. Franco se inclinaba hacia otra conjetura, tan escabrosa como descabellada, aunque posible dentro de su desesperación.

“El patriarca entró en la paranoia de que quien había orquestado el secuestro de su hijo había sido Donald Trump. El magnate lo había expulsado de Manhattan, donde Franco había intentado meterse en negocios inmobiliarios y también aspiraba a una presa mayor, que era la recolección de la basura, un mundo de mafias, impenetrable, pero millonario y atractivo en el que ni él ni el intrépido Mauricio pudieron abarcar. A Franco se le pasaron por la cabeza los peores pensamientos”, cuenta El Secuestro.