POLITICA

La salida de Coscia esconde una puja con el creador de Tecnópolis

Javier Grosman estuvo enfrentado por los contratos. Es avalado Parrilli.Teresa Parodi, promete revisar todo.

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Foto:Telam / Cedoc

La salida del ex secretario de Cultura, Jorge Coscia, tiene nombre y apellido: Javier Grosman. El titular de la Unidad del Bicentenario –que se encarga de la organización de los actos kirchneristas desde 2009– mantuvo durante años una pulseada subterránea por la contratación de artistas y el armado de los festejos oficialistas. Grosman, de barba y anteojos, suele sudar la “gota gorda” cada vez que hay un espectáculo: se encarga personalmente desde los papelitos que se arrojan al final hasta la supervisión del sonido. Se enoja. Y se alivia cuando las cosas salen bien.

Grosman es promovido por el secretario general de la presidencia, Oscar Parrilli y es calificado en la Casa Rosada como el ministro de Cultura en las sombras: con la salida de Coscia, hizo una demostración de poder.

Es un antiguo productor de espectáculos que le ganó la pulseada a Coscia desde el principio. Para los festejos del Bicentenario, Coscia promovía la contratación de un grupo de artistas, pero la Presidenta se inclinó por las ideas de Grosman, que incluyeron espectáculos acrobáticos al aire libre y un recital con artistas populares. El rol de Coscia, desde entonces, quedó relegado a un papel institucional y a obedecer las órdenes de él, avaladas por Parrilli.

Grosman ganó terreno en estos años en el mundo K. Fue el autor intelectual de Tecnópolis y financió con millones de pesos a las Madres de Plaza de Mayo y a las Universidades de Tres de Febrero y San Martín, según publicó La Nación, con un monto de 178 millones de pesos.

Grosman suele hacer contrataciones a través de otros organismos, aunque en algunos casos las hace a través de la Unidad que conduce. Ayer, la flamante ministra de Cultura, Teresa Parodi (promovida por Carlos Zannini), dio a entender que revisará todos los gastos, incluyendo los de Grosman. “Voy a ir oficina por oficina de quienes trabajan en esta repartición, y voy a ir con un equipo mío”, explicó.

Hay otros entretelones en la salida de Coscia. El subsecretario de Políticas Socioculturales, Franco Vitali, un hombre de La Cámpora, desembarcó en marzo de este año en Cultura para controlar los movimientos de Coscia. Desde su llegada, el secretario supo que ese sería el principio del fin en su cargo. “Le controlaba todo. Desde los subsidios hasta la gente que contrataba”, explicó una fuente cercana al ex secretario.

Coscia, de todos modos, venía en la cuerda floja. Está siendo investigado por el juez federal Claudio Bonadio por su paso por el Instituto Nacional de Cine (Incaa), desde donde se entregaron subsidios a películas que nunca se hicieron y sin ningún tipo de control. Según un peritaje de Bonadio, hay al menos 110 casos de entrega de estos fondos que no se sabe adónde fueron a parar. Los subsidios son conocidos como los 3-J, dinero que los productores de películas no tienen que devolver. Según confió un funcionario del Gobierno a PERFIL, también habría habido algunas desprolijidades en una de las áreas de la Secretaría. Este medio se quiso comunicar con el ex funcionario, pero no obtuvo respuesta.

También dicen que la Presidenta se enojó con Coscia por la película de Néstor Kirchner, que dirigió su esposa, Paula de Luque. La jefa de Estado terminó comprando la versión original, de Adrián Caetano, que, se suponía, era crítica o no lo suficientemente oficialista.

Pero la pelea con Grosman fue lo que lo terminó eyectando del gabinete.



Mariano Confalonieri