POLITICA

Las claves de la venta de Veintitrés al Grupo Olmos, la jugada de Szpolski y Garfunkel para sobrevivir a 2015

Los socios abandonan los medios para pasar a las telecomunicaciones. El secreto de la fortuna de Raúl y Alejandro Olmos. ¿Cuál es su candidato para el año que viene?

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Foto:Cedoc

Alejandro Olmos y Sergio Szpolski ingresaron esta tarde al edificio de Serrano al 1600, en la zona de Plaza Serrano del barrio porteño de Palermo, con una noticia: la revista Veintitrés, del grupo homónimo que conduce Szpolski, pasa a manos del Grupo Olmos, que dirige Alejandro junto a su hermano Raúl. “Voy a tener que buscarle nombre al grupo”, lamentó el rabino ante sus ex empleados, reunidos en asamblea. Después de los agradecimientos de rigor, se les informó que -por ahora- la redacción no se mudará de edificio y que no habrá novedades en cuanto al personal ni a la línea editorial. No más preguntas.

Veintitrés nació en 1998 como XXI o Veintiuno, fundada por Jorge Lanata y Adolfo Castelo, entre otros. Lanata vendió su parte en 2001 y tres años después la revista pasó a manos de Spolzski, que le imprimió una óptica oficialista sostenida por publicidad oficial. Si se miran los números en frío, la venta al grupo Olmos tiene sentido: En lo que va de 2014, la revista pasó a vender menos de 10.000 ejemplares, a pesar de ser una de las que más fondos estatales recibe.

La transacción deja más preguntas que certezas: ¿Por qué Szpolski, que basó su negocio en la publicidad oficial, se desprendería de su revista emblema? ¿Por qué Olmos, que también recibe importantes sumas de dinero estatal, compraría una revista que ya casi no vende? ¿Y por qué antes de un año electoral como 2015? Para entenderlo, hay que mirar cómo se mueven cada uno de los actores.

Szpolski y Garfunkel. Los dos empresarios pasaron a ser socios en 2011, cuando Matías compró el 50 por ciento del grupo Veintitrés por 12,5 millones de dólares. La relación entre ambos se deterioró en el último año: la excusa fue que Szpolski incorporó a Luis D'Elía a la grilla de CN23, en contra de la voluntad de Garfunkel, que lo considera “antisemita”. Pero la grieta entre ambos tiene razones más vinculadas a la política: el rabino sigue fiel al gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, mientras que su socio ya pegó el salto al círculo íntimo de Daniel Scioli.

"Szpolski es el que tiene el control de la línea editorial hasta diciembre de 2015. En diciembre de 2015 me sentaré con él a ver qué hacemos", confesó Garfunkel en una entrevista con el Dario PERFIL. Lo que ya están haciendo es moverse del mercado editorial hacia otros negocios: en octubre cerraron las revistas Newsweek y Auto Bild, y se desprendieron del diario platense Diagonales. En agosto compraron Nextel Chile en unos 250 millones de dólares. Y ahora compiten con Cristóbal López, otro amigo de la Casa Rosada, para quedarse con el desarrollo de la red de telefonía 4G. Tal vez los socios calculan que, a partir de 2015, las telecomunicaciones serán más rentables que los medios.

Grupo Olmos. Hace 20 años, Raúl y Alejandro Olmos eran dos vecinos anónimos de Villa Hipódromo, barrio de Godoy Cruz, Mendoza. Raúl tenía un título de contador de la Universidad Nacional de Cuyo y se movía en un Fiat 600. En 1995 entró a trabajar en los gremios de la Madera y de Prensa de Mendoza y finalmente recaló en el área contable de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de la mano de Lorenzo Miguel. Olmos fue el arquitecto del fideicomiso que salvó al sindicato de la quiebra: separó las cuentas del gremio de las de la obra social (Forjar Salud). Su firma, Donington S.A., funcionó como administrador fiducidiaria y pasó a controlar la mayoría de las clínicas del gremio. Hoy, según una investigación del diario Los Andes, salvo excepciones, la mayoría de las 52 seccionales de la UOM atienden a sus afiliados en los centros de salud de Raúl.

Esos fondos le sirvieron para saltar al negocio de los medios. En 2005, ya con Antonio Caló al frente de los metalúrgicos, los hermanos Olmos le compraron Editorial Sarmiento, dueña del diario Crónica, a su fundador, Héctor Ricardo García, en un millón de dólares. De ahí en más, no pararon: sumaron el diario El Atlántico de Mar Del Plata, la revista Democracia, y un tercio del paquete accionario de la productora Underground, de Sebastián Ortega. En 2010 le compraron el económico BAE a Szpolski, al año siguiente se quedaron con el canal Crónica TV, y en 2013 adquirieron Ámbito Financiero. Todos sostenidos en buena parte con publicidad oficial.

Entonces, si los hermanos Olmos ya tienen varias publicaciones, ¿por qué comprar una revista de escasa circulación? ¿Es un caso aislado o aspiran a quedarse con más medios del grupo Veintitrés? La adquisición sólo tendría sentido si los dueños pensaran que pueden conseguir aún más publicidad oficial a partir de 2015. Y tal vez lo logren: el nexo de los Olmos con el gobierno es Caló, líder de la CGT oficialista. El metalúrgico aspira a que el año próximo Cristina le pase el bastón a otro presidente peronista. Si le preguntan, no tiene dudas: su apuesta es Daniel Scioli.

(*) De la redacción de Perfil.com. Twitter: @elfaco.



Facundo Falduto (*)