POLITICA

Las confesiones de los hermanos Báez, los custodios más famosos de la política

La trastienda y los secretos del poder de la mano de unos testigos privilegiados: los "cuchilleros" chaqueños de Tinelli.

Foto:Diario PERFIL

Los hermanos Báez llegaron a la pantalla caliente por custodiar a Mariana Nannis y a Charlotte Caniggia. En Showmatch, Marcelo Tinelli, los hizo formar parte del programa con una exhibición de uso de armas de doble filo y se ganaron el apodo de “cuchilleros”. Pero lejos de la televisión, los hermanos Báez cuidan distintos dirigentes políticos y sindicalistas.

“A los políticos de ahora les gusta más la cámara que a los actores”, dice David Báez, el mayor de los hermanos chaqueños que hace más de veinte años se dedican a la custodia. La familia protege a políticos como Sergio Massa (diputado nacional), Jesús Cariglino (intendente de Malvinas Argentinas), Mario Ishii (senador bonaerense), Darío Giustozzi (diputado nacional), Diego Bossio (titular de la Anses) y Sergio Berni (secretario de Seguridad).

Otro de los hermanos Báez, Gerardo, recuerda que antes de hacerse conocidos por la custodia de famosos, llegaron a cuidar al hijo del matrimonio presidencial, Máximo Kirchner. “Lo custodiamos unos días ni bien asumió Néstor la Presidencia. Yo no sabía ni de quién se trataba en ese momento”, cuenta David a PERFIL. El cuidado de Máximo duró apenas unas jornadas y no recuerdan sobresaltos como los que tuvieron que vivir los custodios de Florencia Kirchner, sobre todo en vacaciones de verano en donde las salidas nocturnas generaron polémica.

“Los famosos te quieren al lado, los políticos quieren que estés, pero que la gente no te vea mucho”, asegura Gerardo. Los hermanos explican que a los dirigentes les da seguridad verlos cerca, pero no quieren que alejen a la gente. “Hay que tratarlos bien, sobre todo porque son votos”, detallan. “A Massa no le gusta que la gente vea que anda con custodios”, agrega David.

Los hermanos Báez se hicieron conocidos por el manejo de armas blancas y por no poseer armas de fuego. “En algunos casos sí usamos armas, pero en actos políticos no”, aclara Gerardo. “Otro de los pedidos de los dirigentes es que no quieren que estemos armados cuando hay gente, imaginate que si se llega a generar disturbios, nosotros no podemos sacar un arma. Si estamos armados, tenemos una situación difícil e inconscientemente sacamos el arma. Se crearía una revuelta aún mayor en la que el único perjudicado es el político”, detalla David.

Los hermanos Báez también custodian sindicalistas. Uno de ellos es Abel Frutos, secretario general de la Federación de Panaderos y a su hijo, Gastón. En 2010, en el festejo del cumpleaños de Gastón un desconocido entró al salón y disparó a los invitados dejando cuatro heridos.

“Los sindicalistas confían mucho en nosotros. Hemos tenido casos que mientras ellos estaban en reuniones, tal es la confianza, que nos dejaban maletines repletos de dinero”, se sincera David.



Rosario Ayerdi