POLITICA SUBMARINO ARA SAN JUAN

Las gestiones de un embajador argentino consiguieron el dato sobre la explosión

Se trata de Rafael Grossi, representante diplomático argentino en Austria, experto en temas de seguridad y desarme.

Rafael Grossi, embajador ante Austria.
Rafael Grossi, embajador ante Austria. Foto:Cedoc

El vocero de la Armada, Enrique Balbi, confirmó hoy la detección de una explosión “no nuclear” en la zona donde se perdió contacto con el ARA San Juan, hace ocho días. El dato coincide con la información sobre una “anomalía acústica” que llegó ayer desde los Estados Unidos La información fue provista por la Organización del Tratado de Prohibición de Armas Nucleares (CTBTO, por sus siglas en inglés).

Esta organización, con sede en Viena, tiene como representante al embajador argentino en Austria, Rafael Grossi, un ”experto en temas de seguridad, desarme y no proliferación que ha representado a la República Argentina en todos los foros referidos a estos temas”, según indica su descripción en Cancillería. Tal vez uno de los hombres que mejor conoce el sistema de organizaciones y tratados que regulan las armas nucleares en el mundo.

Según pudo reconstruir PERFIL, Grossi fue quien pensó en los instrumentos de esta organización para dilucidar el caso del ARA San Juan. Personalmente, requirió la ayuda de su director ejecutivo, Lassina Zerbo, un diplomático de Burkina Faso que el embajador argentino conoce personalmente desde hace años. Grossi se encontraba hoy en el CTBTO para servir de enlace con las autoridades argentinas a cargo del operativo internacional en el Atlántico Sur.

La CTBTO tiene un Sistema Internacional de Monitoreo (IMS, en inglés) que permite detectar explosiones nucleares y no nucleares con radares, micrófonos submarinos y estaciones terrestres en 89 países; además de múltiples satélites. Argentina sólo tiene estaciones terrestres, en Salta, Bariloche, Ushuaia y otras localidades. Toda la información provista por las más de 300 estaciones con capacidades de detección de ruidos, radiación y sismos, entre otras variables, se integra en el Centro de Datos Internacional, en la sede de la organización en Viena.

Se pudo determinar allí que hubo una explosión “no nuclear”, tras un copioso procesamiento de datos, y la información llegó en la madrugada argentina a la Cancillería que luego la transmitió al resto de los organismos del Estado y fue sujeta a análisis por expertos, antes de informar a los familiares y el público. Como en el caso de la asistencia internacional en la búsqueda, la información sobre una “anomalía acústica” esta información también llegó al Gobierno gracias a sistemas de cooperación internacional en los que participa el país.

Video, así funciona el sistema que detectó la explosión submarina:



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